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operacioneá Se ha dado la orlen de marcha. El bataUóti que acaba de llegar de la Península, ó el que guarnece cualquiera de las poblaciones importantes de la Isla, ha de salir protegiendo la marcha de u n convoy, ó á distribuirse en pequeños destacamentos que defiendan los fuertes, ó á vigilar el paso de la trocha, ó bien á seguir la pist i do una de esas numerosas partidas que ¿por qué no decirlo? pueblan hoy la Isla de Oriente á Occidente. Los camilleros forman una sección á retaguardia de la columna; hay tres ó cuatro camillas por compañía, y todos ellos, con la larga pértiga al iKjiubru, caminan en pos de lus soldados, que se alejan en columna de camino llevando el Maiiser colgado por el portafusil. Además de estas camillas del batallón, servidas por soldados y muy manuales, pues se componen sencillamente de dos largas picas y una lona fuerte que las une, la Sanidad militar allende con todo el heroico celo de sus individuos y los iilrimos adelantos en ei material sanitario de la o á las necesidades de la guerra. Sabido es que la organización de la Sanidad del ejército Jia sido una de las reocn aciones dtl geneial eii jefV- las dos terceras partes del escalafón do olíci ies puede decii se que están en Cuba, y de su heroico val jr y periei- i facultaliva dan muesti a en todos los encuentros. A no ser por ellos y por el magnífico servicio de ambulincias y hospitales, la liebre amaiilla liubiera ya diezmado nuestro ejército y las balas del enemigo producilían victimas sin cuento. En la fotografía que remito adjunta los sanit- jrios están jneL S CA. MII. niClicS Foíog. jiarando su caritativa impedinieuta para marchar con la columna de o rraeiones. Mientras estos poderosos auxiliares del ejército arreglan, reconocen y pliegan las camillas, ordenan las curas antisépticas y preparan todo el blanco arsenal de apositos y vendajes, los soldados en el patio del cuari. el atiborr. xn de inunieiones la cartuchera, ríense unos con otros al contemplarse m u t u a m e n t e con los sombreros del país, y arreglan pausadamente el mae. iitn. ¿Qué es el mac- itn: Los lectores lo recordarán perfectamente si han visto salir fuerzas p UM Cuba des le cualquiei- a ciudad de España. Es el equipo que ha venido á sustituir on esta campaña á la pesada moclilla y al tradicional morralillo. Una bolsa de lienzo, algo asi como una funda de almohada, pero mucho más larga y esoredia, donde el soldado coloca su ropa, calzado, b I s a de aseo y todo género de un El WmSÉM -Ü- M ¡L CvríÍBíiJ AUllEGLAKDO EL MACUTO X Fo og Oúniez Carrera macuto, el sombrero de paja y el calzado guajiro (al cual tardan en acostumbrarse loí pies, hechos á la alpargata) constituyen la ¿emie de campaña del soldado español en Cuba. Algunos Cuerpos llevan también la guayabera, especie do bolsillo circular en toda la parte inferior de la guerrera, y en donde lleva el soldado sus municiones de boca y guerra y los objetos de uso más perentorio. JcjAN nK L A S H E R A S