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Á OCHO DÍAS VISTA El frío. -Su tardanza y la tardanza nacional. -Columnas y Ceros. La gente Inculta y la gente política. -Opiniones de unos y otros acerca de Cuba. -La oportuniíiad de la oratoria. -El verso de Lista. La batalla del Heal Coliseo. -Zozaya y la orquesta. -Óperas á palo seco. -Acerca de Je pelit sucrier. Azúcar fánebre. -Funerales amargos. -JOe. S m iitres. chanteurs. -hus tenacillas del azúcar. lubilaciones. -Los derechos de la jurentnd. ¿Qué es la vejez? ¡Duro en la politleal- -Señores, ¡que estamos en Enero! hay que decir á los amigos y á los diarios que ahora hablan del frió como si éste dejara sentirse por primera vez. Verdad es que el frío ha venido más tarde de lo que era de esperar, dada la entrada oficial de las estaciones; pero ¿por ventura estamos más adelantados en otros órdenes de la vida nacional? ¿adelanta u n paso lo de Ciiha? ¿hay algo de nuevo en el proceso de los concejales? ¿ha dejado caer Talla por esos teatros de Dios la ohra de la temporada? Perdonemos, por consiguiente, al frió su tardanza en presentarse, ya que todas las ruedas de la política, de la cultura, del mecanismo entero nacional, son otras tantas ruedas de carreta. Nos quejábamos de ser pobres; abominábamos de los bolsillos diciendo que no nos sirven para nada, y Dios ha venido á castigarnos enseñándonos para qué sirven los bolsillos al hombre honrado y sin capa: para meter en ellos las manos, y no sacarlas en todo el día. Bajo cero. Tal es el tema de todos los diálogos, conversaciones y artículos de actualidad. Sólo vemos á la columna del termómetro atravesando triunfante el cero del agua congelada, y á la columna de Máximo Gómez atravesando las fronteras de Pinar del itio, otro cero que congela el entusiasmo nacional. V fi ¿Cómo he de comparar yo á la gente inculta, á la gente infeliz que cultiva la madre tierra, con el tropel de políticos que dicen que gobiernan la nación? De n i n g u n a de las maneras, como dicen en mi tierra las comadres. Preguntad á los hombres del pueblo qué opinan de la cuestión de Cuba, y ellos callarán ¡no son oradores los pobres! se limitarán á derramar una lágrima, á coger el fusil y á marcharse á Cuba á pasar el vómito. Preguntad sobre el mismo tema á los políticos, y veréis qué gárrula elocuencia, qué tópicos del lenguaje, qué perogrulladas insignes asoman á todos esos pares de ilustres labios. Jíl lAheral, Les Matinées Hspagnoles y otras publicaciones han venido destilando panacea de ésta. Y ¡vive Dios! que disertar ahora acerca de Cuba, es como disertar sobre la rabia en medio de una jauría de perros rabiosos. Lo primero es acabar con los perros: tiempo quedará pa: que los filósofos, los políticos. y los poetas puedan ha iar escribir y cantar á su gusto. j H o y por hoy, el relato sencillo de u n inválidoj e la campaña inspira más interés que las declaraciones y eudoaxiomas de toda lista de ilustres personajes. ¡Lista! Este nombre me trae á la jaetííoria el endecasílabo famoso: Todos en él puMmis vuestras manos! v w La batalla de Coliseo (me refiero al Eeal Coliseo de la plaza de Oriente) ha durado toda la semana y sido tan célebre como la famosa batalla de Tosué, porque músico hubo que quiso deten 6 E el sol sostenido. Zozaya tenia plenos poderes, la confianza del abono y el apoyó de la prensa, pero la suerte le fué aciaga como al doc-