Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
Campamento rebelde Firme en m i propósito de hacer todo lo curiosa é interesante que me sea posible la información gráfica qtie remito á BLANCO r Sueno, no me di punto de reposo hasta conseguir mi arribo á uno de los campamentos de la insurrección, y i usto es decir que n i es t a n fiero el león como le pintan, ni- f. son tan sanguinarios y crueles los separatistas, sobre todo para quien como yo iba á sorprenderles, no con el temible cañón de u n Maüsser, sino con el pacifico objetivo de u n a instantánea fotográfica. Los campamentos de la insurrección son cosa efímera, y podríamos decir nómada: h o y están aquí, y mañana á nueve leguas de distancia; el sino de los rebeldes es correr, y correr como el judio errante. L a incesante persecución de nuestras columnas no les deja momento de reposo; pero ellos, en Fotog. Gómez Carrera J E F E IXSDRRECTO EX SU CAMPAMEXTO cambio, llevan la ruina y el incendio por doquiera q u e van, y de su paso dejan elocuentes señales en las campiñas devastadas, en los ingenios convertidos en ceniza, en las alcantarillas voladas y rieles levantados de las líneas del ferrocarril. El conocimiento del terreno les favorece para sus correrías, y más que nada ¡triste es decirlo! la odiosa complicidad que, bien por simpatía, bien por temor, encuentran en los pobladores del campo, y que les permite viajar libres y desahogados sin la pesada impedimenta que forzosamente h a n de llevar tras sí nuestras columnas. El insurrecto sabe, no sólo que h a de encontrar municiones de bocr y do guerra allá donde va 3 a, sino también caballos de refresco, en los cuales monta con la prodigiosa agilidad de los guajiros y burla la persecución de nuestras columnas, formadas de infantería en su mayor parte. Una vez montado el servicio de vigías y escuchas, el campamento insurrecto se planta en un santiamén; descansan caballos y jinetes, i- ecibe el jefe de la partida las confidencias del espionaje y las órdenes reservadas de Maceo ó del GeneraHui. nw, y a ú n tiene tiempo de hojear la prensa de la Llábana, según puede ver el lector en la primera de las fotografías adjuntas. Malo será que en algiin potrero ó ingenio de las cercanías no haya reses, sobre todo de cerda, de que ecliar mano, y allí mismo, sobro u n a hoguera y entre dos rústicas horquillas, se asa el ternero ó los cochinillos que han. de reponer las fuerzas de los rebeldes. Fotog. Gómez Carrera EL KANCHO DE LA PARTIDA Satisfecha el hambre y aliviado el cansancio, la partida vuelve otra vez á ponerse en marcha, fiada en la impunidad que le proporciona su conocimiento del terreno y la utilidad espeoialísima de sus medios de acción. J U A N DK L A S H E R A S