Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
EL CALENDARIO Y SUS ÉPOCAS CALENDARIO JULIANO Dedicado el presente número- almanaque á glosar u n tema tan vario por sus aspectos y tan propio por su índole de llenar estas páginas como es El Calendario no vendj- án mal media docena de cuartillas consagradas á la historia de ese aprograma del año cuya utilidad indispensable para la vida civil queda demostrada al ver que todos los pueblos, aun los de antigüedad más remota, se preocuparon de arreglar la vida de aquí abajo con arreglo al movimiento de los astros, á las fases de la Luna, al supuesto movimiento del Sol, como adivinando en los espacios azules mayor fijeza y una inconmovible majestad que pudiera servir de ejemplo á la alborotada, mudable y vertiginosa vida terrena. Los egipcios, los israelitas, los griegos, los mejicanos, todos los pueblos cultos que alcanzan en la Historia lugar preferente, han tenido sus Calendarios; mas no queremos i- emontarnos á tan antiguas épocas, que exigirían más tiempo y más espacio del que aquí podemos disponer. Sean para el pueblo de Eoma nuestros primeros recuerdos y para el Calendario Juliano nuestras primeras líneas, toda vez que la reforma de Julio César fué tan decisiva para la Cronología y la confección total de los Calendarios que todavía rige hoy oficialmente en Rusia y en muchos pueblos orientales. Los antiguos egipcios, y con ellos casi todos los pueblos de Oriente, por sugestiones de la observación inmediata, tomaron como base ó fundamento de su Cronología las fases de la Luna, y de aquí la división del tiempo en semanas y meses lunares. Pero como esta división, si bien era aceptable para ciertos usos civiles, era insuficiente para señalar los cambios de las estaciones y otros fenómenos en conexión intima con las faenas agrícolas y aun con ciertas prácticas religiosas, se estableció como unidad fundamental del tiempo el año solar. En éste aparecen basados los Calendarios griegos y los romanos anteriores á César, es decir, el de Eómulo y el do ÜSTuma Pompilio. El Calendario de Eomulo tenía 304 días, divididos en diez meses; N u m a T u n o CESAR añadió dos meses al Calendario, pero todavía el año, civil quedaba corto con relación al año solar, y estos minutos y segundos que quedaban sobrantes de año en año, fueron causa de la perturbación, que Julio César trató de corregir, ayudado por el famoso astrónomo Sosigenio de Alejandría. Este inventó el día epagonemo, que se añadía cada cuatro años, formándose con los residuos de los años anteriores. Este día ep í? o? 2 em (j se colocaba seis días antes de las calendas de Marzo, llamándose por esta circunstancia hisexto- calendas y CALEXDAEIO JULIANO EABADO EN MADEEA, AÑO 1 4 3 9