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Bt n nnm lis Este afio será bisiesto; ío só por Feliú y Codina fe to es ripio, por supuesto) ó sea año con propina i un día en el presupuesto. Será bisiesto el iHiMi por fjra da especial del ministro del ramo. JÍI dios de tanda, según las antiguas opiniones de las gentes de bien, es Merourio. dios de la especie de volátiles, activo, trabajador, oficioso de sti o y campecliano. fí díntí ¡j en! líiimiado ¡lor la ijí nte, que. iio le roiimiltri- a, íiin ¡úr) ii (vii. tp, 8 e habla, de Marte y de Xeptitno y de Jt ii) iter tunante on (derto rGS et. o; 6 con cariño, como de X eiuis y Pan: ó con alegría, como de Baco y Eosell, por ejemplo. Hace algunos años, cuando Xoherlesoom no era auno, ya las ciencias niromáj) tica, nigromántica. astrológica y la alquimia se hallaban en todo su esplendor: la humanidad sabia á qué atenerse gracias á los pocos sabios que en el mundo fueron en esas especialidades de la adivinación y las profecías. l- ero asó aquel pen odo de magos y judíos cotí coroza. 3 timica riegi- a con sapos al ei omo y estrellas de raleo rojo y dorado. Y el mundo quedó sumido en la ignorancia del porvenir. Apareció por fin un astro luminoso, un genio para los almanaijues, un restaurador de la ciencia de la adivinación, un pirofeta modesto pero ti ascendental: FJ Vii. rdadci- o Znyaijozn 110. llombi- e verda, leraujente extraordinario en este sigl de in redvilidad y mutuas desconíi: i. nzas. Hombre grande! l ero salió otro hombre también grande: otro Vei- dadero ZaraijozauíK Durante algunos meses estuvo la humanidad indecisa, y las universidades y obssr -atürios iiuctuarou. jQuién era el verdadero zarago aiio! r; Yagüe? Ca. stiiloV Ahl Esta duda agitaba á las academias y á los centro. s todos de iiisti Ucción, astroiogía reci eu. I a muerte de F a g ü s resolvió, desgraciadamente, el conflicto. y Castillo resultó el Yerdndero Zara jozaiio. I ero el espíritu imitativo en nuestro país arrastra á las gentes. falta de inventiva y de ideas propias, se toma lo ajeno. si hay escritores como luoacas y astn ilogos á puñados. Algunos lo toman hecho. Después de H astillo, cjiíc dicen los franceses (porque también, y también por desgracia, llegó á feu el, otro vurJadero Zarriijozniín) apareció otro, y luego otro, y Noherlesoom, que no es zaragozano vei- dadero, sino de Valladolid. segt m reo, y ha llegado á redeeir los fenómenos por hoi as casi casi. Menos el fenómeno del Ti hnm A i- am, hombre primitivo y, al parecer, salvaje refundido, expuesto en iMadrid últimamente. Pero todo eso es f escata minuta, que dice uu senador mi amigo. ¡Yo he llegado más allál He terminado unas profecías en uu acto y en prosa para 1896 exclusivamente, aunque, oomo las del almanaque de