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BLANCO Y NEGRO EN CUBA CRÓNICA ILUSTRADA D E NUESTROS CORRESPONSALES SBES. LASHBEAS É INFANTE Del campo insurrecto 1 Tfe. I T C E N C I A D O S E V K R O IXA líUFEKTO PISA Futoq. Trelle EL CABECILLA ZAVAS FtdO j. Gc- ahert Una do las cosas más terribles de esta guerra, y acaso la que con más justicia preocupa á los eu ella interesados, es el hecho de qno conozcamos, como conocemos efectivamente, á la mayor parte de los cabecillas déla insurrección mnclios de los cuales eran personas hasta liaee poco acreditadamente acificas v qne gozaban de consideración entre sus convecinos. Es verdad que muchos de los cabecillas son 0.9 de leMpre, es decir, los numerosos jefes ó individuos de las partidas latrofacciosas que de ordinario se ocultaban en el interior déla isla burlando la vigilancia de la (Juardia civil y del ejército, ero también hay entre ellos nn pocos sujetos de honrados antecedenites, y á quienes sólo una mixtihcación artera ó un fanatismo político incom rensible ha podido guiar para lanzarse al campo. f Cno de estos jefes, el cabecilla que levantó en armas toda la provincia de Santa Clara, es el médico Dr. Juan Bruno Zayas, cuyo retrato acompañamos. En la Habana llaman á ésta la ierra de loa m. édiiMíi orque son muy numerosos los G- alenos y los estudiantes de la Facultad que se han pa sado al campo enemigo, acreditando una vez más el carácter levantisco que siempre se ha atribuido á los discípulos de Hipócrates. También van los retratos de tres de los más señalados individuos que componían la partida de Serafín Sánchez, la cual es de las más nutridas y de mayor importancia. Es uno de ellos Severo l ina, cuñado del mismo Serafín Sánchez, y que se alzó con éste, habiendo peleado á sus órdenes y también por cuenta propia. Su hermano Ruperto Pina ha mandado también partidas, habiendo sido herido de gravedad en la acción de Las Varas. Peor suerte le ou o á Indalecio Martínez Moles, ayudante que fué I X D A L K C I O M A R T Í N HZ MOLES del citado cabecilla, y que fué muerto pí) r las tropas leales en la acción de Siguauey. Pero más triste que nada de lo referido es el hecho que á diario está ocurriendo de la llegada á esta isla de imiiortantes filibusteros que á la sombra del pabellón nacional vivían cobijados, y aun algunos de ellos amparados por la protección oficial, que no podía prever la negra y villana ingratitud con que semejantes criminales habían de proceder. C- VÜLOS GATÍCI V V K L E Z El insurrecto Carlos (xaroía Vélez, llegado hace poco á Cuba, gozaba en Madrid de basFoto Compnfí tante aprecio y aun de regular fortuna: era uno de los dentistas mejor reputados, propietario de la Revista Odontolóc ica y muy conocido en el Ateneo y en algunos otros círculos que frecuentaba. Un día, después de salir de Madrid su padre, el famoso y antiguo insurrecto Calixto G- arcía, partió con dirección á París, y á las pocas semanas encontrábase aquí de desembarco con una partida insurrecta. ¡Dios dé á todos los traidores la suerte que merecen! u A