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ínolTostro, acompañado de una carta muy cariñosa para ol marqués de Cerralbo. Los partidarios de éste recogieron una do las piedras que las turbas de Valencia arrojaron al noble procer en su última visita á la capital del antiguo reino, y adornándola de laurel y oro. la ofrecieron al marqués de Cerralbo en desagravio de aquellos lamentables sucesos. También llama la atención del visitante, entre aquel cúmulo de obras arl ísticas, el obsequio de los tradicionalistas de Barcelona, hecho en roble, oro, plata, esmalte y piedras preciosas, conteniendo en la orla los escudos de todas las provincias de España. En el centro hay una magnífica plancha de oro que, á manera de clavos lleva soberbios solitarios. El conjunto es verdaderamente notable y artístico, y honra 4 la industria catalana. Las paredes do la sala del billar contienen notabilísima colección de retratos antiguos, dominando las princesas de la Casa de Austria; el comedor tiene toda su ornamentación de roble, y los huecos de los balcones están cubiertos de blasonados tapices. En el tocador de la marquesa, y encerrados en preciosa vitrina, se guarda riquísima colección de encajes antiguos del siglo XVII, que tienen ya el valor y el mérito artístico de verdaderas joyas. El mismo tocador está cubierto de hermosos encajes, y en todos sus muebles y adornos la porcelana de Sajonia da la nota brillante con el vivo colorido de que reviste sus figuras. En ol piso bajo se encuentra el comedor do diario y una sala con tapices de Aiihtissón, en la que se admira una magnífica araña de cristal de Venecia blanco, azul y rojo, que tiene la forma esbelta y elegante do una góndola. So haría interminable este artículo si pretendiera dar una idea, siquiera fuese muy vaga, de la gran riqueza artística que encierran las suntuosas estancias del palacio de los marqueses de Cerralbo. Es preciso haberlo visto en una de osas grandes fiestas con que obsequian á la sociedad aristocrática, iluminadas espléndidamente todas las estancias, perfumado el ambiente 13 con profusión de flores y lleno el espacio de deliciosas armonías que desde la elevada tribuna deja escuchar la orquesta, para comprender lo que es aquclhi residencia de prínSALÓN I) K BAILK cipes. El marqués de Cerralbo c- aonta paj- a hacer los honores de sus i estas coa el eficaz concurso de la marquesa, una délas damas más amables y distinguidas do la sociedad madrileña: do su hija Amelia, que es la bondad misma, y do sn hijo político, literato ilustrp h, el marqués do Villa- Huerta. Con talos clcmontos, ¿qué mucho que so aguarden con tanta impaciencia las fiestas del opulento procer, y qué mucho que, no obstante su significación política, se encuentren y confundan en sus salones con la camarera mayor de la Reina y con los jefes superiores de Palacio los más ilustres personajes del tradicionalismo, los ministros liberales y conservadores con los senadores y diputados que con saña les combaten en las Cámaras, y hasta los nietos de la reina doña Cristina de Borbón, los Eiansares y los Campo- Sagrado, con los que ostentan los nombres y los títulos de los que combatieron en la primera guerra carlista? Pero odios y rencores se olvidan al atravesar los umbrales del palacio del noble y caballeresco marqués de Cerralbo. MONTE- CRISTO Fotografían de M. Franzf. n, hechas expresamente para BLANCO T NKGUO