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fila de laureles, m u y hermosos por cierto, separa á la tierra bendita de las heredades próximas. Me propongo reunir alguna cantidad para cercar de tapias el cementerio; el lugar donde descansan los muertos debe de estar resguardado por sólidos muros de toda profanación ó proximidad inconveniente. Esta será mi primera obra riEL AUTOR Á Sü PRIMO Perniíteme una súplica de soñador ó de poeta. ¡lío cortes los laureles! AT, A U T O R D E SU P R I M O Cumpliendo tu deseo, no he permitido que corten los laureles. Hice construir la tapia como unos tres pies detrás, y de esa manera quedan intactos dentro del cementerio H A R L A KL A U T O R No había perdido mi viaje! A u n q u e descendí á la carretera ignorando el nombre del pueblo y el n ú m e r o- de sus hogai- es, ya sé para quiénes eran aquellos laureles. Símbolo de la victoria, quedan dentro del cementerio. ¡Los grandes criunfadores de este intuido son los que ya descansan! Para ellos, solo para ellos el emblemático laurel. ¡JS O había perdido mi viaje! Cuando encuentre á la muerte en ini camino, exclamaré doblando la rodilla: ¡César, te saludo! Tosí; PE R O U R E DriiCJJOS DK E S T E V A X CUENTOS B A T l i n i o s POR GASCÜ. X -iCelipe! ¿Qué tal, Cellpe? -Bien; ¿y usté? -I Bediezl ¿ya no me conoces, que me llamas de usté? -Cuanflo vendo cerezas no conozco á nadie. ¡Fíjate, hombre, fíjate 1 Ese dedo en el cuarto traste, i Na, hombre, no I La prima al aire, y el índice pisando la segunda- -Cliiquio, ¿sabes lo que te digo? Que yo soy el amo de la vigüela, y pongo el dedo donde me da la gana. íifi ¿Pa qué quiéa que mauchoaios tanto vaJIIlo? Tral, traII ¡Ya comeré en P 1 plato grandel- -i Rediez, lo que me gustan las olivas! ¡Ha -ta los güesos me engullo! -pf- ro mué, ¿tienen früesos?