Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
piera ya á qué carta quedarse de todas ellas. T es que todos tenemos miedo al plebiscito, y sentimos respeto profundísimo por la opinión pública desde que sale á pasear por el Botánico. -Siuforiano, ¿sabes lo que corre por alii. según me lia dielio la peinadora? ¿Qué corre? -Que te has dejado crecer la barba en señal de luto. ¡Caracoles! H a y que desmentir eso á todo escape; yo no tengo nada que ver con Boscli ni con Eomero: voy á escribir una carta explicando por qué me dejo barba corrida. -Pero ¿tanta prisa tienes? -Mucha: figúrate que so arma el plebiscito y empiezan á recoger cuotas y me afeitan por suscripción pública; pues ¡me parten! -Y Silvela, (pie hará Silvela? Esto se preguntan muchos después de la última, crisis. P o r de pronto, ponerle un corcho al puñal florentino para que vea D. Antonio que es moro de paz, j aconsejar á todos los buenos rusos que sigan guardando la actitud expectante que ha distinguido siempre al silvelismo. Conducta no original por cierto, co iada más bien de la espera de aquel bf) rracho que aguanlaba á (j ue pasase su casa pai a metei se en ella. J oi fortuna, no arece que se repara mal invierno para los que tengan que pasaj lo en la calle. -Bueno; pero Silvela ¿se ajuvta ó no se njnuía con don Antonio? -Hombre, es temprano para aproximaciones. -Claro, ¡como que no ha salido todavía la lista grande! Mas en caso de unión, ya sabemos qué es lo que aportará D. l aco á la sociedad conyugal. Su órgano lo ha dicho con una sencillez impropia ilel maquiavelismo florentino: La íúerza del silvelismo es puramente moral; representamos en política el elemento neutro. Es decir, que el silvelismo viene á ser la opinión de los que no tienen ninguna. ¡Pues apaga, Villaverde, y vamonos! Dejemos á D. Francisco meditando acerca de la retirada lie Rusia, y vengamos á los ministros dimisionarios, que apenas han soltado las carteras han tenido que requerir las espadas para cantar el dúo de Piii ilanos. abriñana de u n lado, Corzana de otro; todos los antiguos rencores las cuentas atrasadas han salido á reluoii con tal presteza, que dejar el ministerio y toparse con los padrinos todo ha sido uno para los ministros salientes. -Caballeros, tengan ustedes la bondad de dejarnos siquiera que nos quitemos los uniformes, porque no va á ser esto puñalada de picaro. ¡Cómo puñalada de picaro! ¡Los padrinos otra vez, y á muerte! Tres exministros, que yo sepa, han tenido estos días cuestiones de honor. y es que no hay nada como la cesantía para avivar estos lances. Si los duelos con pan son menos, cuando el pan se acaba ¡naturalmente! los duelos tienen que ser más. Buena prueba de que los ministros pensaban en su peligro de muerte, es que ninguno de los dos se olvidó de hacer testamento, según dicen, sembrando el pánico en sus respectivas dependencias. -Conque cae el ministro, ¿eh? -Si, y hace hoyo. ¿Dicen algo de testamento? ¿será ológrafo quizás? -Ológrafo debe ser, porque á mi me ha dado en la nariz. LUIS ROYO DIBUJOS BE CILLA VILLANOVA