Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
LOS É X I T O S LAS ZAPATILLAS ZARZUELA EX UX ACTO Y TEES CUAUEOS, LETRA DE JACKSOÍÍ VETAN, MUSTCA L E Ci- UJECA E s t r e n a d a en el t e a t r o de A, polo el día 5 de Diciembre de 1895 El dios Éxito seguía su triunfal paseo del brazo de Ilicenta sin detenerse en ningún teatro y mirando desdeñosamente al asar los carteles, envejecidos por el i spertorio. Por la calle de Sevilla los eónricos le seguían suplicantes. Avecinábase la Pascua: el turrón asomaba descaradamente en algunos eseay) ai ates, al pavo se le estaban dando los iiltimos toques, y la obra ijraiule, del género c o no llegaba; el paro era imponente, y ya no quedábales niás recurso que entregarse en brazos de lá desesperación ó del melodrama á precios reducidos. Las sú licas y las sinceras lamentaciones de aquella gente llegaron á lo vivo y á lo más hondo de aquel dios, que inmediatamente encargó al dios Apolo, jefe del negociado de obi as, la adquisición de una de positivo resultado y en buenas condiciones. Apolo llamó á Chueca y á lacdcson, los sentó á s i diestra, y confeccionaron unas magnilieas Zapatillas que sin neee. sidad de calzadores (vulgo 7 agtie) le entrai on al público en cuanto se las yniso, encontrándolas tan rimorosas y tan de su gusto, que quiso conocer á los a. utores, y entonces se destacaron sobi- e la escena los adres de la criatura. Creció el a, lauso, y la coiiina subió en honor de ellos muchas veces. Después de esto, lo característico, lo corriente en estos casos, la peregriiia ión de aniigos al escenario, los entusiasnros de los rofetas, que cogen al autor y lo zarandean de lo lindo aiu decirle: ¿Qué te dije yo esta tarde en el ensayo? ¿Eli? ¿Has vist iC- mo ha gustado ¡Yo nunca me equivoco! También hay caballeros que desjjués de los abi azos de ordenanza se descuelgan con lo siguiente: -Diga usted, ¿y mañana hacen físio también? su lu. vxo Y hay iai a matarles. Otros, después ile las felicitaciones y de liacerse le. iguas de la cosa, ccnicluyen ii decii- -Si, señor, xuuy Ixuiita; ero si llega usted á estar en mi casa esta tarde, hace usted una comedia con lo c ue nos ha ocurrido. Y aqtii generalmente cuentan una tontería. Y también hay para matarles. Pero no divaguemos, y sigamos con Las zapatillas. La mú. sica de Chueca, fresca, graciosa, llena de giros madrileños, con desgaires y desj) lantes de una moza de rompe y rasga, ha triunfado. El p vo íZniZe, viril y con acentos tiernos y sentidos que m tocan nunca en lo cursi: el originalísimo número del Ultavitá, el inspirado dúo, la serenata j el s: -Jioti ¡s, de elegantísimo corte y de oayirichosa estructura, son suficientes para crear la reputación de un maestro, si éste no estuviera ya consagrado de antemano por la marcha de Cádiz, que nuestro pueblo ha convertido en himno nacional. Chueca, antes que compositor, fué malogrado estudiante de Medicina; y digo malogrado, porque sus aficiones musicales sorprendiéronle cuando estudiaba el tercer año; y como según él misino dijo en 1o s ratas, para leguir la ca. rrc- ra hay cpifí teMcr vocacÁón, y ésta no la tenía, de ahí que cambiara el papel de nratrietilas por el papel pautado, que en lugar de ir á clase se fuera á tocar el piano á u n café que había enfrente de San Carlos, y que oompusiei a una tanda de valses titulada Lammtos de. iin preso, que llevó á Barbieri, á quien se presentó sin recomendación ninguna, y al que le parecieron tan excelentes, que se tocaron en los conciertos cjue dirigía el autor de Paii. y toros.