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na pruelía da que ei Grobienio le coucsdia importancia, y mucha, fueron las desusadas precauciones militares, ostensibles las unas, ocultas y alejadas las otras, ij ue el Tobierno tomó ante la unánime decisión del vecindario de ssevindar, como asi lo hizo, las iuiciativas y acuerdos do la J u n t a Ma, i; -na. El cierre de tiendas, A erificado en todas las calles de Madrid á las doce en punto del día señalado, fué el síntoma más ÍUX ÍÍ PASO 1) 1- r, v MANiFuSTAorox roií LA PLAZA DE iiAnuti) Fotofj. Franzen expresivo y elocuonte de la gran manifestación que dos horas más tarde había de recorrer la distancia ij ue media entre la estación de Atocha y la plaza de Colón. Bastaba ver las calles de Madrid tristes y desiertas, cou los escajiarates cerrados y los puestos ambulantes recogidos. ara comprender cuan grande sería 11 reunión d (mde iban á formar todos, absolutamente todos los comerciantes ó industriales de la corte junto á numerosa re: re; euta jióii de los propietarios, bolsistas, escritores, artesanos, hombres de ciencia; Madrid, en fin, el Madrid (jiie vi e, piensa y trabaja, y pide respetuosa pero enérgicamente ser bien administrado. Por todos los caminos (jue conducen á la Puerta de Atocha empezaron á bajar tlosde la una de la tarde UTimerosísimas masas de manifestantes, (jue llenaban las calles de Atocha, Carrera de San lerónimo, Ahíalá y las afluentes al Prado. Bajaban los grujios de los grentios de las tiendas y de las fábricas en correcta formación, sin jne se oyesen ni vivas, ni aplausos, ni demostración ruidosa alguna, t ada grujió iba á colocarse en el lugar que le correspondía según el programa, y esta ordenación de tantos millares de jiersonas no dii i motivo á niugi ni chociiie ni á la menor cuestión. A las dos menos cuarto llegaron á Atocha los Sres. Sagasta. Silvela y Salmerón con sus amigos. Poco después a arecieron todos los demás hom. bres políticos. Artistas, escritores, bancjueros, comerciantes, ieriodistas, industriales, abogados, médicos, ai íjuitectos, proj ietarios, cuantos re resentan el trabajo y la inteligencia, fueron acudiendo, y á c a l a momento engrosaba el grandioso conjunto de cdudadanos reunidos por el noble impulso ue ha dado sentido á la manifestación. Poco después de las dos se pusieron en marcha los iriauifestautes. Kl Si- Aguilera y el Sr. Suárez de Figueroa, cou los vigilantes nombrados por la Tunta Magua, recorrían la extensa linea ocupada p) r la mauifestacióii, que recorrió su camino en este orden: La J u n t a Magna. -Kl Círculo de la Unión Mercantil. -Ija Cámara de Comercio. -Asocia dóu de Pro ietari js y Ganaderos. -El Círculo Industrial. -El Fomento de las Artes. -El Centro Instructivo del Obrero. -El Centro do Instrucción Comercial. -Colegio de Médicos y Parinacéuticos. -Asociaciones de Arqtiiteotos, Maestros y Aparejadores de obras. -Casinos, Círculos y Sociedades análogas. -Pondas, cafés y paradores. -Sociedad de Horticultores y omisiones de los pueblos. -Expendedores de frutas y hortalizas. -Una Comisión de los pueblos de Carabanchel y Ijegaiiés, en número de 600. -Cxremio de ultramarinos, abacerías, coloniales y j escaderos. -G- remio de vinos de iJ. clase (iO! J individuos) -Gremio de almacenistas y expendedores de vinos del interior y de las afueras. -Gremios dedicados á la exjjendición de carnes, pan, leña y carbones. -Almacenes de ro) a y sastrerías. -Tejidos de lana y algodón. -Zapateros, herreros y cerrajeros. -Vidrieros y hojalateros. -Maestros albañiles y carjánteros c: n taller. -Senadores, diputados, bauíjueros y agentes de Bolsa. -Hombres políticos de todos los partidos, y vecinos de Madrid. -Seguidamente las Cor oraciones académicas, socios del Ateneo, Facultades oientífioas y literarias, Sociedad de Escritores y Artistas, Circulo de Bellas Artes, Asociación de Enseñanza, Colegios preparatorios. Escuelas públicas y Centros de toda clase dedicados al cultivo de las artes y de las d