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Alejandro I) iinias está sentado ante su m e s i de trabajo, cargada de libros, not. is y cu ii tillas: or el snelo rnedan loa libros recién consultados; obras de arte de primoroso gusto cubren las paredes del gabinete, y en to. lo 61 se advierte la atu- iósfera de la más viva gestación intelectual. Alejandro Bumas. con la iiluma entre los dedos y la blanca cuartilla delante, está ocTipado sn la redacción de su limoso Camino de Ti has, obra (jue deja i) or concluir, y en la cual llevaba trabajando nmcliOM meses, más tiempo del que solía emplear en to; las sus obras literarias este ilustre psicólogo, que. apartándose de la tradición romántica, buscó en la observación y en el estudio del corazón humano la base del interés artístico para sus obras teatrales. Dumas padre dijo de él que ora la mejor de sus obras, y lo cierto es que una vez lanzada al teatro la colosal fis ura de Margarita Oautier, el autor de la Dama de, a Camelias no es menos en la liistoria e la literatura irancesa que el autor de Los tres Mosi ne eros. Dumas había viajado muchísimo; en su juventud estuvo en Kspaña ac. unpañando á su padre, y recordaba siempre con entusiasmo a (juéllasu temporada de oiirisfe en nuestro aís. La catástrofe de Palma Xuestros lectores tienen ya noticia de este horrible suceso, ocurrido en Palma de Mallorca el día 2.5 del pasado. -Era la una de la tarde, cuando una formidable ex h! sióii. seguiida de la trepidatdón consiguiente en todas las casas de la ciudad, llenó de avoroso es aiito á todos los babitantes de Palma. Una caseta- donde infinidad de obreros, mujeres en su -ft. M 1 Í -iljr y. L I. Í. Í: I) L SUCI: l) i: sri; i: s! i. v i: ii.i. -iii. FotdU- J. I i- ilyíii mayoría, se oeuijaban fu desc irgar (Mi- tmniería iii lítil vendida en i) úl; ljca subasta por el ra, mo de (í uorra, acababa de volar, destrozando á casi todos los ojierarios. Mejor que repetir detalles ya dados al i) úl) lico con toda prolijida I or los diarios, nos arece e. i) licar la adjunta iótografia, tomada en el lugar de la ex losi n OC s minutos después de ocurrida la catástrofe. Ku primer térmiuo se ve el foso de la muralla, en caiyas inme liaclones se veritícaba la descarga or clispo. sicióu expresa de la autornlad y con toda clase de precauciones, que no bastaron, sin end) arso. para, evitar á Palma este ba de treuieiulo luto. A icho foso fueron á Kirar casi todas las víctimas, arroja- las con gran tuerza por la ex losión, juntamente con los restos de la caseta. De ésta no se advierteireii la fotoo- rafia más cjue los es ombras bunieautes. en los (suales tardó mucho en extinguirse el incendio, asi como en la poterna que se distingue en la mrte izquier. la. A la derecha se ve una extensa pila de cajones llenos de