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Los artistas le cohuabau de ateucioues durante toda la teaiporada y de regalos e: i Xocliebueua. Y ¿có; uo luj, si era el amo del cascabel? ¡Apenas tiene importancia para el cantante el eancabel del leati- o Real! Colocado al lad, del como llamábamoti en m i tiempo al lado de an- ojen, sirve paiu avisar al telar la subida y bajada del telón de boca. Cuando á la terminación de un acto ó de una ópera el público U a m a b a á escana á los artistas, M... tocaba el cascabel, avisando la subida del telón, (j ue jior su m a g n i t u d pesa mucho, y en cuanto la vara había llegado á la altura de medio metro sobre el nivel de la cabeza de los cantantes, lo hacía sonar de nuevo para ijue bajara, volviendo á ordenar la subida sin que diej- a la vara en el tablado, con cuya operación habilidosa, sobre ii.i t niMino nplau. ío ye ¡aunhcm, como él decía donosamente, sois ó siete llmmdns. ¡Figúrense ustedes si Is estarían agradecidos los artístasl I... en el teatro, no vestía de ira: constantemente, pero lo táuía en el cuarto por lo i ue ¡ifd ieya oeiírrlr. Vestía int i Uní y chaleco negros, corbata blanca, americaiui y gorro de terciü clo color corínto. Si había que aniuínUii- algo al ¡lúblico, con ponerse el frac y quitars? el gorro quedaba en un minuto vestido de etiqueta. Xadie lia anunciado con tanto aplomo ni de manera más gi- aciosa. Acostunibi- ado eí público á sus amenidades, -se disponía á escucliarle beucvolamente cuando lo veía en escena. Delante de mí h: i o una vez el siguiente anuncio: Indis uest 1 repentinamente la ayxteíada y candoruna címtralto señorita Tal, por prescripción facultativa su rimirá la halnd i moiíJnñe n del acto tercero, contando ooií í lrad ¿cii) ii. nl hotidad- del inteligente úblico. Favor que esiiei a de tan bellos es eclado es. i Aún resuenan en la sala los aplausos y las carcajadas. Otro anuncio: ív obles damas y respetables varones: el distinguido y varonil tenor que ameniza nuestras noches, molestado por caian- ro liidpieiitn, no dirá la i oniiuiza del acto segundo poi que se ha convencido, después de larga o. Kperieneia, de que se halla sema fiatlo; pero en la primera representación la dirá dos eeces. ISTo recuerdo haber presenciado u n éxito igual, listas amenidades salvaron á la Empresa en más de u n apuro. En el buen sentido de la palabra, M... se caía de tunante. Con sus gi acias se liacia el amo de los artistas. -Han traído esta carta pai a usted, dijo una vez á Kasohman. -rtQuión? (JH cadete rústico de es jni, a. Asi llamaba M... á los mozos de cuerda. Otra frase suya: -Querido Si 31... hay que tapar el boquetillo ese, porque entra en mi cuarto u n aire nocivo. -Bien: mañana vendrá con ese objeto un comparsa de arquitectura- Denominaba de este modo á los albañiles. Por eso, sin duda, J u a n L galde le puso el mote de Don Ludes Marcialidades. EAF. KL M A E I A D 1 BÜJ 03 DE MECACHIS LIEEN