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su paso por las fincas inoonJiídas, pur los oampatuontüs abandonados, pjr alguna ros muerta que abandonan sin poderla comer apenas divisan nuestras avanzadas. Seguimos el camino remontando el Sagua unas veces, otras torciendo hacia la costa, cnyo viento salobre aspirábamos con delicia, internándonos en los espesos manglares, peíjueñas maniguas de esta región; algún guajiro nos saludaba á nuestro paso; los soldados bromeaban recordando sitios y canciones de España; el paisaje ofrocia á, cada momento la variedad sorprendente y salvaje de la vegetación ecuatorial. Asi llegamos á un potrero donde acampó la columna, puliendo descansar con centinelas á la vista, por supuesto. Las inundaciones La provincia de Pinar doJ Eío es la más occidental de la isla de Ouba; la más alejada, por consiguiente, del foco de la insurrección, situado al otro extremo, como es sabido, en el departamento Oriental y en Las Villas. Cuando estalló la insurrección pudieron los pacíficos habitantes de Pinar del Eío creerse salvo de los horrores de la guerra, y en efecto lo estaban; la provincia de la Habana los separa del teatro do la lucha, y por otra parte, la ausencia casi total de población negra dejarla sin germinar cualquiera semilla separatista en esfa provincia de Pinar del Eio, más conocida por Vuelta Abajo, nombro al cual han dado celebridad univ e r s a l sus plantaciones de BALSA IMPBOVISADA PABA CBDZiE LOS TBBBEKOS INUNDADOS tabaco. Mas allá donde no ha llegado por fortuna el hierro y el fuego de la guerra, llegaron en los primeros días do Octubre los estragos de nnainandación desastrosa que dejará en la provincia tristísimo y perdurable recuerdo. Un ciclón cuyo vórtice pasó próximo á esta provincia fué causa de la inundación do Octubre, cuyas consecuencias no han podido ser más graves para la propiedad y aun para la vida do las personas; han sido muchas las víctimas ocasionadas por la catástrofe, y no pocas las salvadas milagrosamente de la inundación. Troneos robustísimos de palma fueron arrancados de raíz por el temporal y arrastrados por la corriente; eran verdaderos arietes que destruían con formidable empuje cuanto encontraban al paso. En San Cristóbal, en Vinales, en (Juanes, en casi todos los terrenos inundados por el temporal, formáronse balsas con gruesos troncos, y gracias á ellas pudieron los vecinos y la Guardia civil realizar los trabajos de salvamento indispensables. Casi todas las plantaciones de tabaco, así como las de maíz, muy abundantes en esta provincia, quedaron arrasadas. La línea del ferrocarril del Oeste, que une esta provincia con la de la Habana, ha sufrido muchísimo, y son incalculables los perjuicios irrogados á la Compañía explotadora. Las a g u a s arrastraron l o s t e r r a plenes, reventaron las alcantarillas, y en muchos puntos descuajaron todo el armado de la linea férrea, arrancándolo del balasto y transportándolo á muchos metros de distancia. Ocioso es dacir, por consiguiente, que toda comunicación entre los pueblos inundados quedó interrumpida, borradas las carreteras, interceptados los caminos por troncos, enseres é TBAMO DE BACAMAQUA DDHAHTE LA BEFAEAOIÓN DE LA VÍA PÉRBEA infinidad de o b j e t o s arrastrados por las aguas, y rota por infinidad de sitios la vía férrea; únicamente la serenidad y valor de los supervivientes pudieron sobreponerse al horror de tan triste aislamiento. Los innumerables ríos que riegan esta comarca, el San Diego, Cuyaguateje, Palacios, Pinar, Santiago, Dominico, etc. salieron de madre, arrasando las vegas famosísimas donde se cultiva la hoja nicotiana, que ha dado celebri-