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ACTO V, ESCENA I I Gismonda, en vez de darle la e n h o r a b u e n a por sus hazañas, le dice cosas feas; los cortesanos le insultan, y entonóos Almerlo, que, a u n q u e b a s t a r d o tiene su corazoncito, saca el acero con intención de meterles m a n o L a duquesa se i n t e r p o n e y le m a n d a que entregue su espada. A l m e n o obedece, y al v e r su sumisión Oistnonda, se queda diciendo p a r a sus adentros: ¡Pobre muchacho! ¡Qné b u e n o es! ESCENA E I N A L DE L A O B E A Oismonda pretende de Almerfo que la releve del j u r a m e n t o le ofrece dinero, u n ducado, etc. pero Almerío no quier e más que su amor, y además dice que es m u y t e s t a r u d o L a constancia de Gismonda vence p o r fin, y obtiene de Almerio la relevación del i uramento. P e r o las nuevas pruebas de a m o r y constancia que da el halconero, unidas i. las traiciones de los cortesanos, que descubre Gismonda, colocan á Almerío en u n t e r r e n o favorable, y en el ú l t i m o acto, cuando la duquesa se dirige en brillantísima procesión á la capilla donde Almerío h a de dispensarla de su promesa, u n rasgo sublime de éste decide p o r completo é, Gismonda, y cae en sus brazos fatigada de amor y del camino que ha recorrido. Se casan, y los atenienses se quedan haciendo comentarios. LUIS G A B A L D Ó N Fotografías de M. Franzen, hechas expresamente para BLANCO Y NEGRQ al final de la re- presentación de iGismonday) en ti teatro de la Princesa de eata corte.