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Ü 03 en Carnaval, ser gastrónomos ea íloche Buena, ir de romería en San Isidro, y últimamente llorar el día 1. de Noviembre. Necesitamos el concurso del almanaque para todos los actos de nuestra vida: es el amigo solícito y cuidadoso que viene por las mañanas á despertarnos de nuestro sueño y recordarnos lo que tenemos que hacer aquel día. Por eso me horrorizo tan sólo ante la idea de que el almanaque, como la forma poética, pudiera desaparecer algún día. Porque ¿qué sería de nosotros sin almanaque? Nos veríamos muy comprometidos. Hoy todos nos vestimos de luto y acudimos á los cementerios. Es la fiesta de los muertos. Sí; hoy celebran su fiesta, hoy se engabanan los sepulcros con flores y con lazos; hoy, los que viven en paz ocupan por completo nuestros pensamientos más aún que en los días anteriores. Tienen ese derecho, y hay que concedérselo. PANTtÓN DE DOÍOSO COKQÉS Después de todo, no es mucha exigencia que y MELÉNDEZ VALDÉS oficialmevte lloremos un día todos los años. Son las once de la mañuna. Al cementerio de San Justo dije al cochero, que en aquel momento volvía en sí tras un profundo sueño. Desperezóse, cogió las riendas, arreó un fustazo al caballo, y éste, sacudiendo sus muy escuálidas carnes, emprendió un trotecillo de re glamento del que no salió en to lo el camino, y gracias sean dadas. La justificada clausura de los cementerios de Chamberí de una parte, de otra la prevención y antipatía que las gentes sienten hacia la necrópolis del Este, han hecho de las Sacrameatales de San Justo, S m Isidro y Santa María los más favorecidos. San Justo es un cementerio elegante, de amplios patios y esbeltas galerías. Destacado sobre la altura de una cima, á la que se llega serpenteando por la rampas, domina Madrid, con lo que se confirma aquella frase del escritor francés: Que la muertg está por encima de todo. El patio de San Millán, cuya fotografía publicamos, es sin duda alguna el más notable. Allí, entre soberbios mausoleos y espléndidos palacios de la ínuerte, se alzan, merce I al conjuro poderoso del artista, que supo esculpir todas las filigranas de su talento, el panteón de los marqueses de Urquijo, de marcado estilo gótico, arquitectura del encaje, y el de los Sres. de García de Torres, de exquisito é irreprochable gusto artístico. En el mismo patio, y cuidadosamente oculto entre tiestos que se cruzan y entrelazan formando espesa bóveda, está la tumba de Ros de Olano, gran mihlar, buen poeta, y, sobre todo, amigo y protector de Espronceda. Con este título solamente, derecho tiene al cariñoso recuerdo de toJo el que escriba, porque á los protectores de los poetas que viviendo en mundos de luz tuvieron penalidades de azarosa existencia, ¡Dios los bendiga! Por eso al nombre de Becquer irá unido siempre el del y f yin rA, jf, j ingenio sutilísimo que se llamó Rodríguez Correa. SABCOPA O DE MAHIA BCSHENTAL En el patio inmediato, y sobre una losa humildísima, se lee: Aquí yace el poeta D. José Zorrilla. La inscripción debería ser otra: Aquí yace el cantor de nuestras tradiciones, y todo el mundo adivinaría á aquel viejecito tan menudo de cuerpo y tan grande de espíritu, que al evocar la figura de Rodrigo de Vivar la agigantó con sus versos. PAHTEOS DE LOS MARQUESES BE ÜKQUIJO