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chepiji no vaciló en asoeiaise á los triunfos de la actriz haciéndose actor en su propia obra Nana Sahib, y añadiendo que Victoriano Sardou ha escrito para ella exclusivamente el drama histórico de gran espectáculo Theodora, Cleopatra, La Tosca y otras producciones. Sarah Bernhardt es además una distinguida íscultora cayos bustos y bajo- relieves han obtenido muchas veces la recompensa del Jurado. El accidente de Wlontparnasse Este inverosímil y rarísimo accidente, que pudo tener horribles consecuencias, ocurrió el martes 22 de Octubre á las cuatro de la ttrde en la estación de Montparnasse. SV i A esa hora se vio caer por la vidriera que cierra la estación á, la altura de un segundo piso, una locomotora con el ténder, la cual pertenecía al tren expreso de Grandíille, que como viniera muy retrasado, marchaba ganando tiempo con una vclooilad de 63 kilómetros por hora. A 100 metros de la estación, el maquinista trató de refrenar la marcha; pero no pudiendo consegoirlo, el tren atravesó la estación, siempre con la misma rapidez, rompiendo los topes. En este momento, maquinista y fogonero se arrojaron de la máquina sin causarse daño, y la locomotora, abriéndose pa o al través de la pared, que era bastante gruesa, cayó á, la plaza de Eennes. La má. quina quedó abajo casi vertical, y el ténder sobre ella, lo cual fué la causa de que los primeros vagones se detuvieran y no cayesen en seguida y de que se salvasen milagrosamente los viajeros que conducía este tren loco. Al caer la má. quina y el ténder á la plaza de Eennes, acababa de salir de ésta un tranvía lleno de pasajeros, que por milagro se salvaron también. La úniía victima ocasionada por este accidente fué una pobre vendedora de periódicos, que quedó aplastada por la locomotora. El niño de la Jota La historia de su popularidad es biou coita. El ministro de Fomento, en su reciente visita á Zaragoza con motivo de las fiestas del Pilar, hubo de interesarse por el simpático niño que en el certamen de rondallas celebrado en aquel Teatro Principal obtuvo el primer premio como cantador. Después do aquel triunfo público, cantó en presencia de los miois íros de Fomento y Ultramar despnés de una fiesta celebrada en el hotel de D. Orencio Castellano, y el Sr. Bossb, encantado de la viveza demostrada por el niño Vicente Jiménez, de su clásico estilo al cantar la jota y de su voz potente, que acaso sea el porvenir del niño, expresó á éste su decidido propósito de traerlo á Madrid para completar su eduoacióa artística. El niño Jiménez, huérfano, abandonado, humilde y desconocido pájaro del arroyo, se encontró de la noche á la mañana en el breaJc de Obras Públicas y camino de la corte, donde encuentra un protector tan decidido y valioso como el Sr. Bosoh y Pustegneras, cuya acción generosa merece toda clase de elogios. Vicente Jiménez es á estas fechas muy conocido en Madrid, pues en compañía de la famiUa ó do la serviFotog. de Calvet y Simón dumbre del ministro de Fomento ha recorrido las calles de la corte, donde no han podido menos de llamar la atención la simpática apostura del muchaoiiO y el trají 1 típico del país, que viste con gran soltura: calzón, chaqueta y ajustador de pana, alpargata abierta y rodeado á la cabeza el pintado cacherulo, atado con mucha gracia.