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MADRID DE NOCHE XJKTJL TJLBKUIÍJL La t a t e m a mairiloña no es la taberna de por aU, antro misterio JO do los barrios populares, con su ramo de vides á la puerta indicando que se ha abierto cuba y el carro á la puerta cargado de racimos q ue se apisonan en el fresco lagar situado bajo el suelo. No; la taberna de Madrid tiene el aspecto limpio, aseado y hasta elegante propio do un establecimiento quo alterna con el comercio de lujo en calles tan céntricas y animadas como la de Alcalá, y la Carrera, la plassa de Santa Ana, las calles de Fuenoarral, Hortaleza, etc. etc. Ningún aparato al exterior, como no sea el pequeño escaparate donde so asienta el vidriado barreño lleno de páiaros fritos, que ofrecen poco más que sas osamentas á los aficionados é. este manjar neta y puramente madrileño. Adentro, el pequeño establecimiento vestido de azulejos ó pintadas baldosas en la mitad inferior de sus paredes, un estante corrido que sustenta todo alrededor larga batería de diversas botellas: francos obscuros de ginebra de La Campana, botellas de gaseosa, de zarza, de Valdepeñas, de Montilla, de ínfimo peleón el mostrador, limpio como el oro, ostenta su cubierta de zinc, sus jofainas para el lavado de las copas y vasos y su aparato para el agua, que chorrea sin cesar por un tubo de goma; tras el mostrador la vitrina con los vinos caros, el ojo del boticario como quien dice, y entre uno y otra la figura del tabernero, cuya simpatía personal atrae á los parroquianos, 6 el chico de la tienda fregoteando y moviéndose con sus manguitos verdes y su largo delantal, verde también. Alrededor de varios veladores de madera circundados por taburetes siéntase la concurrencia á jugar al mus, ó al julepe, ó al tute arrastrado. Algún transeúnte que no es de la parroquia se sienta un momento á tomar un medio chico otros llegan, y sin sentarse apuran dos chatos junto al mostrador. La concurrencia aumenta notablemente los sábados, por el sinnúmero de obreros que acuden á ofrecer al establecimiento los diezmos y primicias de sus semanas recién cobradas. Allí, tinta va tinta viene, cantando las cuarenta ó arrastrsndo con el as de triunfo se va entera la noche, y salen los parroquianos cuando y a acuden á la Puerta del Sol los tranvías primeros: el de las Ventas y el de la plaza de la Cebada. Las reputaciones taurinas se conquistan en la Plaza y se consolidan aquí. La llegada del Alnaheun, el arrojo del TíWiío, la alternativa de éste ó del otro novillero, se comentan, discuten y barajan tanto como los naipes y en la jeraa pintoresca y cuajada de timos que tan gallardamente reproduce López Silva en sus romances. Ni es sólo concurrencia de obreros y maletas la quo puebla las tabernas de Madrid: los noctámbulos los estudiantes, periodistas y gente observadora acuden por costumbre, ó bien atraída por la calidad superior del Montilla de acá, de los pájaros fritos ó del punto especial que se da en tal otra taberna al pescado frito al estilo de Cádiz. Si tales establecimientos tienen ó no importancia en Madrid, díganlo los candidatos para toda clase de elecciones. Fotourafia de M, de la l toi rafia Artística, Principe, 22, Luis BEKMEJO