Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
Demasiado sabemos que en el ruedo internacionali Máximo Grómez, Maceo hermanos, Qnintín Banderas y Roloff relojero no son más que novilleros de ínfima clase, y toreros, si no de invierno, de época de lluvias; pero ¿oonsegairán la altertativa al fin y al cabo? Esta es la pregunta que España se hace contemplando las dudas y vacilaciones del espada yankee antes de entregar al novillero separatista los trastos de la beligerancia. Bueno, ¿y qué? Supongamos que se la van á dar, que se la dan. que ya se la dieron De tener en la mano estoque y mulfeta, á matar el toro con todas las reglas del arte, bay muchas leguas de mal camino. No haya cuidado que Ja guerra europea, esa famosa conflagración que desdo el año 71 está diciendo ¡Quo bajo! como el chano de la venta, venga á alterar la paz que en el eontin nte reina y no gobierna. Paz constitucional, efectivamente; paz á media. por. jue cada nación de Ja vieja Europa tiene en sus Colonias pretexto sobrado para enviar soldados, armas y municiones á qué quieres boca. Nosotros tenemos un 0 o de la cara en Améjioa y otro en O eaui: i; los portugueses preparan una expi dicióu militar á Groa contra los mar. ithas; Italia púJea en Massaah contra los abisinios, y Francia acaba do someter á los hovas en Tanauarivo. Hovas, marathas, abisinios, dattos, filibusteros A continente viejo, tO lo son pnlgas coloniales. La prensa de París, rebosante de júbilo y regocijo, nos da á conocer en sendos grabados las efigies de los vencidos: la reina Banavalona, su dueño y señor el ministro destituido, los generales bovas todos de punta en blanco hasta el cuello de la camisa, y de punta en negro desde allí arriba. Kl dibujante no los ba tratado mal. Gomo que parece quo los ha dado lustro. La prensa italiana viene satisfecha también con la fdusta nueva de haber quedado mudo, á consecuencia de un rayo, el monarca enemigo. ¡Feliz Italia, que acabará su ffuerra por señas! Mientras que aquí, por las señas, nos queda todavía G 1 rabo de Maceo por desollar. Al presente, no hay nación en Europa que deje de tener en América su cuestión más ó menos grave. Antes, los ctíos de Indias eran nuestra esperanza; hoy, las cuestiones de Indias son nuestro constante temor. La Gran Bretaña y la Eepública de Venezuela andan de morro por un quítame allá esa Gruayana inglesa. Tudo olio parará en quo se suba, no el vino, como decia el borracho, IL, O á lo tumo el ehooolsite de Caricas. Al mismo tiempo, Inglaterra sostiene otra reclamación con el Brasil con motivo de la isla Trinidad. Quo todo ello termine, y que no llegue la sangre al río Janeiro. LUIS BOYO VILLA NO VA DiBüJOB OK C I L L A