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Á OCHO DÍAS VISTA IJO de Barcelona. -Vuelta al antiguo róglmen. -Novillos ilustrados. La capa del estudiante. -Castas de pájaros. -El medio mutis del pan. -Moderno panteísmo. Estrenos en puerta. -El monstruo de las cien gorras. -La prensa laborante. -Tfee InfiímHvm. -hos. cambios de estación. Embozados primeros. Gabanes de pieles. Lo de la Universidad do B a r c e l o n a ha picado en Historia, ó por lo menos en Zoología y Greologla. Amotinarse atiera p o r la, libertad como en los gloriosos tiempos de D. Kafael del Eiego resulta t a n descentrado y fuera de lugar, c ue n o indignación, sino asombro verdadero produce esa inexplicable algarada de los enfants terrililes. De u n paso hornos retrocedido varios lustros. No me e x t r a ñ a r á por consiguiente, que las revistas extranjeras, al d a r noticias gráficas del motín, pinten á los estudiantes españolas con cuchar a y m a n t e o y representen á los guardias con la teja, la gola y el farol de los alguacilillos. Mientras la cosa no pasó de escolares desahogos, nadie se p r e o c u p a b a h a y que p e r d o n a r los novillos, t r a t á n d o s e sobre todo de u n a obra de Zoología. P e r o es que la capa del estudiante, la historiada, r e m e n d a d a y complica lisima c a p a del estuaiante, sirvió p a r a a b r i g a r i n t e n t o s republicanos, propósitos a n a r q u i s t a s y proyectos n a d a escolares n i científicos. H a y aves que acuden á la c a r n e muerta: l a s aves carnívoras; y o t r a s que a r r e m e t e n á la carne viva: las carniceras; otras que, como los gorriones, v a n á. l a fruta, y o t r a s que revolotean en t o r n o ele todos los motines. ¿Qué casta de pájaros será esta última? Aveiígüenlo los estudiantes de Barcelona, y a que t a n aficionados se m u e s t r a n al libre estudio de l a Zoología. El pan h a bajado. No sabemos si será u n descenso definitivo ó u n a especie de medio mutis: hacer que baja p a r a volver á subir. El hecho es que los t a h o n e r o s h a n encontrado m a n e r a de vivir contin u a m e n t e en la notoriedad; u n a s veces porque sube, otras porque baja, otras porque se está qaipto, del pan siempre se habla, y día llegará en que v a y a m o s á ver cómo ha cerrado la tahona después de saber cómo lia cerrado ol Bolsín Sino que las leyes do l a Bolsa se conocen, y l a s de l a t a h o n a son misteriosas é incognoscibles. ¿Qaién i n v e n t a r á l a moda en los trajes? ¡Vaya usted á saber! E i primer m o ü i í t o de P a r í s u n poco caprichoso. ¿Qaién fijará el precio del pan? T a m b i é n se i g n o r a L o s t a h o n e r o s se j u r a m e n t a n pero no se sabe cómo, n i dónde, n i por qué. E l precio de los demás artículos obedece á las leyes generales del morcado. El pan está fuera de esas leyes. La panadería es u n templo bierátioo é inabordable: el horno es tan sagrado como las e n t r a ñ a s de B r a h m a los panaderos son otros t a n t o s iirahmanes. Y nadie es capaz de analizar los misterios profundos de este m o d e r n o Panteísmo. L a pelota artística está en el tejado. Todos los t e a t r o s funcionan; mas no so sabe de cuál será el triunfo al fin y al cabo, porque ello depende de los estrenos. Por ahora, las Empresas se dedican á poner obras de indudable mérito arqueológico, haciéndonos r e c o r d a r los tiempos felices de l a infancia. -Este duro n o pasa, dice u n revendedor. ¿Porqué? i- -K. s de Isabel I I ¡Hombre! Y l a obra que se pone, ¿no es c o n t e m p o r á n e a del duro? Poro no ha de pasar est 3 mas sin que asistamos á u n exitazo colosal, con llamadas y tropas a escena. ¡Verá usted! ¡verá usted! nos dicen. L a o b r a de Mengano va á ser u n acontecimiento. ¡Ese si que viene r o m piendo los a n t i g u o s moldes! ¿De m a n e r a que h a r á m i d o? -Ya ve usted: ¡para romper loa moldes! Las Empresas, como de costumbre, no han omitido sacrificios do n i n g u n a clase p a r a estrenar la obra predilecta. Esta, por lo general, muere ahogada por los trapos. Y es que las Empresas teatrales tienen u n golpe y porrazo de vista maravilloso. ¿Por qué n o h a de saberse si u n a obra es b u e n a ó es mala antes del estreno? Pues nadie sabe u n a palabra, y suele ocurrir que el efecto producido por el ensayo general es diametralmente opuesto al que alcanza el estreno dos horas después. Misterios de ese arte dramático, que se deja atrás al arte de birlibirloque. P e r o ¿quién domestica al m o n s t r u o de las cien cabezas? A u n q u e sea en las noches de estreno el monstruo de las cien gorras.