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MADRID EN OTOÑO LOS ESTEREROS Madrid les pertenece hoy, como lo monopolizaron desde Mayo á Junio. Con sus trajes ligeros, del todo en pugna con estos primeros fríos, han hecho ya su aparición simbólica que símbolo del invierno resultan, aunque otra cosa parezcan, sus gorras y sus blusas casi transparentes, y sus alpargatas frigoríficas. Por las noches, terminada la labor del día, reúnense por grupos á la puerta íp del alraace n de esteras, que fué ayer alegre horcliatería, ó del depósito de alfombras, y allí, platicando en una jerga semiárabe propia de todos ellos, porque casi todos los estereros son valencianos, aguardan órdenes para distribuirse al día siguiente por las casas de la corte, donde se lesesperaoon impaciencia y con gusto. Que vayan mny temprano; á primera hora le dicen al amo todos los parroquianos Y los obreros, que son gente dura y de fácil contentar en sus necesidades, no faltan; porque si para comer tienen bastante con una libreta, el sueño se sali. síace en ellos con muy poco. Y en cuanto amanece se dirigen al trabajo con las bolsas de alfombra á la espalda y el buen humor por delante, y en cuanto se ve claro ya están llamando á la puerta, y arrodillándose poco después, porque no en otra postu rü pueden cumplir su ruda faena. Repartidos en guerrilla les precede casi siempre un carro, donde van de pe ó acostadas las esteras que se limpiaran á palos hace seis meses, y que ahora reaparecen cuidadosamente dobladas, atadas y rotuladas. Dijérase, al ver por las mañanas en la calle esas singulares comitivas, que son soldados escoltando convoyes. Y la verdad es que si para la milicia resultan interesantes las operaciones de campaña, estas maniobras caseras del estero ó alfombrado tienen importancia decisiva para las señoras de su casa, que se cuidan muy mucho de tenerla bien organizada. Estas sí que son campañas, y compli- cadas y aburridas. De enemigo hacen el pslvo, que todo lo ensucia; la facilidad con que los muebles se estropean; el peligro de que, abiertos los balcones todos de la casa, un enfriamiento inaugure füaebremente la triste estación invernal.