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GRAVE ASUNTO POLÍTICO, ECONÓMICO, SOCIAL RESUELTO UNO QUE NO SABE NADA DE NADA POR UNO QUE SABE M U C H O DE T O D O Tocante ¿esa eustión, no h y máa que tres oráusulas: ú el hombre es hombre, ü no lo es. Si no lo es, no hay caso, y si lo es, ca uno es ea uno y denguno es más que naide. Esta es la fija, y no hay quien me la devuelva, porque aunque conozco que no tengo lastrueión aparente para el caso, masiau sabemos toos que el que no acarretea es el que no vuelca, y de nada sirve que se diga que si verdes las han segao, si luego resulta too lo contrario. Además, las cosas son como son y no de otra manera, porque la verdá es la verdá y no tié más que un camino; y sale cualquiera de su casa, es un suponer, y se toma una copa, ú dos, ú tres, ú las que se tercien, y á naide tié que darle sastiíaoión de lo que gasta, porque es suyo y muy suyo. Y no es que uno no comprenda el fundamento de las cosas tal y como son; porque, vamos á ver, yo estoy casao, más ó menos, y como padre de familia tengo que echarme mis cuentas para que en el día de mañana no se pueda decir de mi ni tanto asi, dispensando el modo de señalar; porque, en buen hora lo diga, hoy por hoy puedo presentarme con la cara levantada en donde se presente el que más. De modo y de manera que al respeto del ojeoto á que voy, voy á iciles una cosa, porque si, porque puedo decirla y la voy á decir, y es la siguiente: toas las cosas de este mundo, paiee que no, pero toas tienen sus arrodeos, y el que no hace aprecio de una razón, cuando la razón se da con ley, es faltar. To no falto á naide, pero si me faltan, falto; porque hay que comprender que las cosas son muchas veces según se miran, y unas veces nos paicen catedrales y otras ná. Aquí en España, lo mismo que en toas partes, hay mucha gente, y oa uno va á su negocio, porque el que más y el que menos somos de carne y de hueso como ca hijo de vecino, y too lo demás que se diga son ganas de conversación que no va á ninguna parte; y yo, Nastasio Gómez, por mal nombre el Chachara, hoy 10 de Junio del 95, aqui en Madrid, tienda de vinos de la Desgreña, á las ocho de la noche, más ó menos, digo y repito que cuando un perro se traga un hueso, confianza tiene en su pescuezo, y que hasta que la mona no se sube al tejao, no se le ve lo pelao. T ustedes disimulen si he faltao en alguna cosa, porque el que no sabe es como el que no ve. TOTAL. Señores: las tempestades sociales, no menos procelosas que las tormentas aéreas y los terremotos profundos, semejantes á voladizas chispas y á misteriosos aerolitos junto á los antiguos monumentos reveladores de la historia, nos provocan á la evocación de ideas distintas. Las columnas rostradas de la plaza del Popólo en Boma; los obeliscos donde brillaban las inscripciones jeroglificas, gigantes tnstímonios de las victorias romanas en las orillas del Nilo; la indestructible puzolana del mausoleo; los sepulcros de Adriano y de Cecilia Métela, bruñidos por los efluvios del refulgente astro solar, desafiando impávidos los retumbos de las tempestades de los tiempos, remedadas por los acordes del órgano mistioo, por el cual llegan á nuestros tímpanos los aleteos de espíritus misteriosos, á la par que los chirridos monótonos de las cigarras campestres; las afinidades químicas del mundo orgánico y las tumbas de nuestros ascendientes, elemento mineral de nuestro ser junto á Jas enramadas de olorosas flores, y los sonetos melodiosos cantados á Laura por el amor de Petrarca; los higos verdales del Líbano y de Antioyuja; las joyas por Arfe y Cellini eineolada? el sestear bajo la sombra de los cenicientos oHv. ires del monte Sinai, conservadores de las libertades psiijuicas, caldeadas por las reverberaciones áureas y argentadas del sol, recibiendo por las venas las difusiones del almo éter y las emanaciones de los azahares y jazmines de la Mesopotamía con que so embriagaban los diosos redivivos; las increadas melodías del pueblo de Israel, precursoras de la desolación de Palestina, y los trenos sacerdotales en las orillas del torrente Cedrón, formas apocalípticas imperecederas como los arreboles del infinito, como las inmensas parábolas descritas por la materia cósmica, así como las leyes físicas y el recuerdo imperecedero de las divinidades de Gfreeiay Roma, derrumbadas para siempre por la mano hercúlea de las hordas del Septentrión; despeñando á Maullo Capitolino, cegando á BeJisario y haciendo levantar de sus pir. mides á los Faraones con los cañonazos de líapoleón Bonaparte; los discursos apologéticos del Foro y el átomo de tierra vegetal conducido por las ondas etéreas á los intersticios de las piedras, y que humedecido por) a lluvia hace brotar coronas de cicutas y zarzas, sobre las cuales corren luego vuestras ideas en tropel á guisa de luciérnagas con alas, semejantes por la noche á las errantes estrellas del cosmos; la antorcha de Tioerio prendiendo la hoguera que había de convertir en nubes de aromático humo el cuerpo del sucesor de César sobre la explanada del Busto, y el fluido eléctrico que ha de iluminar los prepotentes fallos de la historia. He dicho. IG- ÜAL MELITÓN GOÍirZALEZ