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ACTUALIDADES Pasteur El día 28 de Septiembre falleció en el pueblo de Garebes, cercano á Pari? el célebre qujmioo y bacteriólogo francés M. Luis Pasteur, enfermo de muerte baeia ya muebo tiempo, aunque sin presentar en su estado claras señales de la inminencia de su fallecimiento. Pocos hombres de ciencia han alcanzado en este siglo el renombre extraordinario de Pasteur. Sus estudios sobre la curación de la rabia le dieron fama universal, y pocas personas, aun entre las menos cultas, habrá que no hayan oído pronunciar su nombre. A su Instituto de Paris iban enfermos de todos los países á curarse de la hidrofobia por el tratamiento de las inyecciones del suero antirrábico. Puede decirse que los estudios posteriores de sueroterapia, que tanto dieron que hablar precisamente en esta época del año pasado, son eontinuaeiótt de los trabajos del gran bacteriólogo fi aneés, y enmuchaparte se deben á discípulos suyos, entre los cuales figura el famoso doctor Roux como uno de los predilectos. M. Luis Pasteur nació en Dolo, departamento del Jura, en 1822. Terminó en Paris sus estudios, comenzados en provincias, é ingresó muy joven en el profesorado, desempeñando sucesivamente cátedras en la Escuela Normal, en el Liceo de Dijon, en las facultades de Ciencias Naturales de Strasburgo y de Lille, y en la Sorbona de Paris. Pertenecía á las Academias de Medicina y de Ciencias. Sus estudios de Qaímica molecular, y principalmente los relativos á los fermentos, le crearon sólida reputación entre los hombres científicos aun antes de que realizase sus grandes descubrimientos. No han sido estos hechos aislados. Pasteur no era sólo el inventor del tratamiento de los virus atenuados para la curación del carbunclo, de la septicemia y de la rabia, lo cual hubiera bastado, después de todo, para hacerle acreedor al agradecimiento de la nunxanidad. Es que además había introducido una verdadera transformación en las ciencias médicas, asentando sobre sólidas bases la microbiología. Prancia, que tiene el orgullo legítimo de sus grandes hombres, no escaseó á Pasteur las recompensas ni los honores. La leyenda, tan verdadera en muchos casos, del sabic menospreciado y obscurecido en vida sin más recompensa que el aplauso tardío de la posteridad, no reza con el eminente químico francés. Una suscripción nacional que reunió en poco tiempo 2.500.000 francos, proporcionó medios para cj. f. -el magnífico Instituto que lleva el nombre del descubridor del tratamiento antirrábico. La gran cruz de la Legión de Honor, el grado más alto de esta Orden, por tan pocos franceses obtenido, ornaba hace tiempo el pecho de Pasteur; desde 1887 era secretario perpetuo de la Academia de Ciencias, y cuando su edad y sus achaques le obligaron á renunciar el cargo, la Academia se lo conservó á titulo honorífico. En 1874 la Asamblea nacional le concedió una pensión vitalicia de 20.000 francos á título de recompensa. Aparte de sus infinitas Memorias científicas insertas en los Anales franceses de Química y Física y en el Recueil des savants étrangers, imprimió aparte obras tan importantes como Losmierohios (en colaboración con Tyndall) Estudios sobre las enfermedades de los gusanos de seda, etc. etc.