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II f V oc fin se terminó la tem or; ula, rnaste á Madrid con viento fresco, I pensar que el Cantábrico amoroso I en San Sebastián rabia de celos ayes de dolor y de agonía las cóncavas rocas repitiendo, nge ej mar y corre hacia otras playa jis propias desdichas pregonero -no es por darle al mar en la calnva r I por verte, do su mal nre alegro, i i 1 bien sabe el Señor que me he asad do el santo verano repitiendo: i; li el mar del Norte, que ha podid Mir con olas de cristal tu cuerpo, i i mullido sus ondas con espumas ¡1 if i almohadón de tus cabellos nearo: Ai Y il fin te vuelvo á ver Todo ha cambiado; ue hasta el azul purísimo del cielo tornóse gris. Las aguas torrenciales las calles y las plazas invadieron, La luz de los faroles, en los charcos que la llu da formó, da sus reflejos. Ya no te adornas con el blanco traje ¡ue señala las líneas de tu cuerpo; amplio gabán de pieles lo circunda. deliciosa muralla á mi deseo. Yo sólo, en calidad de mar suplente, todas las noches correré á tu encucntríj cn esas noches de incesante lluvia! en esas tardes tristes del inviernol Mas si logro alcanzar el fin que auMo lio me importan las lluvias y los vientos No envidies, Julia, las azules playas del mar del Norte que arrulló tu sueño jTc aguardo con más agua que sus olas, y es ana infamia cjue me quede en seco Mas si el nombre de esposa logro daite, yo te aseguro, por la fe que tengo que olvidarás al mar ¡no has de olvidarlo y (lo te bañarás en muelio tiempo, llANUliL r SO