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En el mes de Junio empiezan los preparativos de marcha; parten de la corte los estudiantes una vez probado el curso bien ó mal, y salen para el veraneo los que tienen hotel propio en las playas de la Penínsuia. Y en efecto, comenzáis á leer en letras grandes anuncios de baúles y maletas, objetos para viaje, meriendas para viaje, gorras de viaje; todo lo que se vende en Madrid es para viaje en aquellos dias. Poco á poco las fondas y hoteles de las playas van anunciando en ooropeteneia, con mucha negrilla en el título dol hotel y sendos clichés donde aparece la vista del establecimiento. Y alternando con estos anuncios y con el de toda clase de agoas minerales ó no, fluviales ó marítimas, blan as ó gruesas, mayores ó menores, rinden también su tributo al anuncio las casas de préstamos, elocuente manifestación de la vida veraniega española. ¡Se da dineroh Esto se lee en letras como puños apenas empieza el año económico. Y así comprendéis muchos viajes y muchos veraneos ante los cuales os hacíais cruces. No han faltado en la cuarta plana las consabidas ruedecitas, anuncios de bieiclos de todas las marcas y fistemas conocidos. ¡Oh! ¡Bl biciclo! Él sólo hace una época en la historia del anuncio, como hizo la suya la máquina de coser. ¿Qaión no lo recuerda? Las grandes fábrieas tañían corresponsales y comisionistas en todo pueblecillo; el anuncio de la máquina de coser llenaba los diarios y Jas esquinas; el prodigioso invento era el capricho femenino, la ilusión de las jóvenes, el antojo de las señoras en estado interesante. Hubo niños que vinieron al mundo en dobladillos, y otros que salían como lanzaderas, con el cordón umbilical enhebrado y todo. Hoy priva la bicicleta, y las casas constractoras y de comisión hacen los miamcs sacrificios en hombres y en dinero que los faorieantes de máquinas para coser. Euedas pintadas en los diarios, ruedas hechas y derechas en los eíoaparates, ruedas de carne y hueso, ó de caoutchoDC y hueso, por calles, plazas y carreteras... No parece sino que al mundo lo han cortado en ronchas. Pero no salgamos de la cuarta plana; no fantaseemos metiéndonos en los dominios del folletín. Madrid se despuebla; todo el que tiene dinero se marcha, y aquí quedan sólo los defensoros de la peseta. Comprendiéndolo así el comercio, anuncia baraturas increíbles y visibles gangas. Americanas de alpaca aprecios baratísimos, temos claros medio de balde, y sombreros de paja por lo que quieran dar. Hay un artlcalo qua no se anuncia: el botijo. Sa crédito secular y su necesidad, reconocida por todos, excusan la necesidad de los reclamos. El buen paño en el arca se vende, y el buen botijo no necesita de pregones. El cambio de vida para los que se van, el abuso de frutas y verduras en los que se quedan, producá no pocos trastornos en el tubo digestivo. La nueva terapéutica nos sale al paso anuncian onos las panaceas de la estación: bicarbonato quía. ican, ente puro, salicilatos do esto y de lo otro, refrescos en polvo, etc. etc. Los que no paeden salir tienen medios de hacerse baños de mar en casa; las casas de baños ponen sus pilas por las nubes, y hacen bajar las nubes á las piscinas. Poco á poco van cediendo los reclamos y llamadas de los establecimientos balnearios y de las fondas de Navarra y provincias. Llega Septiembre, y empiezan á cederse turnos en el JReal y en la Comedia, vienen las novedades de otoño, f o anuncian las casas de huéspedes y los cuartos desalquilados, las academias preparatorias y demás centros á propósito para los ióvenes que han de llegar á Madrid ruando empiece el curso. El estudio filos ifico y la obseirvaeión detenida de la seccjión de anuncios sería cuento do nunca acabar. La cuarta plana, con sus Elixires vitales, sus Préstamos, sus Almonedas y sus Esquelas de defanción, ¡cuánto enseñan acerca de la miseria y brevedad de la vida! Mas ¿quién piensa en ello? Terminado el verano y llegada la hora de hacer el equipaje de vuelta, cada cual envuelve sus zapatos, sus corbatas, sus cajas y chirimbolos en otros tantos periódicos atrasados, sin entretenerse en leer y estudiar los anuncios para aprender ¡cosa rara! un curso entero de Eilosofía. LUIS ROYO VI LLANO VA DIBUJOS DE MKOACHIS