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LA VIDA EN VERANO ANUNCIOS DEL TIEMPO La prensa periódica ¿quién lo duda? es la historia contemporánea hecha á diario y con toda minuciosidad. Los futuros historiadores del siglo X I X tendrán que echarse al cuerpo colecciones y más colecciones, inmensos mamotretos de hojas impresas, para poder resumir y juzgar con acierto nuestra vida política, literaria, militar, científica, etc. etc. es decir, el progreso en todas sus fases, porque un periódico á la moderna abre sus columnas á todas las niaiiif Staoiones de los hombres y liegos monos. Quizá la química, tan adelantada hoy, y más adelantada el siglo que viene si no se echa por malos pasos, proporcione al historiador medios de sacar la substancia de los periódicos, ahorrándole el trabajo de su lectura. Por ejemplo: se ecnan en un tubo de ensayo los elogios, ditirambos y bombos de cualquier periódico ministerial. Sobre esta substancia, que constituye la base, se echan las diatribas, palos y censuras de un diario de oposición (este es el ácido) La reacción química se opera en el acto: en el fondo del tubo se forma un precipitado rojo, azul ó incoloro la mayor parte de las veces, y allí tendrá el historiador, sin más trabajos ni más lecturas, la verdad lisa y llana de los sucesos que trata de investigar. T así como los historiadores nuevos distinguen la historia externa de la historia interna, las guerras y vidas do príncipes á un lado, y á otro el progreso de las costumbres, de las letras, del comercio, etc. etc. la prensa también, la combatida prensa, refleja al fin y al cabo junto á la vida pública de la nación la vida privada de los ciudadanos (en el buen sentido do la frase) Los manejos políticos; las proezas del ejército, las causas célebres, los hechos de público interés se comentan y discuten en las tres primeras planas; pero ¿es esto todo? Ciertamente que no, como tampoco en la historia debe serlo todo la crónica militar y la cronología de los reyes. Y en tal sentido, la cuarta plana de los diarios, la plana de anuncios allá al final, olvidada del lector, encierra un interés más grande del que á primera vista parece. La cuarta plana varía con las estaciones, con los meses y hasta con los días. La cuarta plana eminentemente du! ce y confitera del 18 de Marzo (víspera de San José) en nada se parece á la cuarta plana fúnebre y lacrimosa del 1. de Noviembre (víspera de las Animas) Largo ha sido el preámbulo, pero después de él encontrará justificado el lector este articulo, especie de resumen veraniego, no político, ni militar, ni cubano, ni reservista, sino arrancado de la cuarta plana de los diarios.