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Los toldos del comercio rebasan el borde de las aceras, redneiendo la anchura de las calles á su más mínima expresión. Ni hace falta más para el tránsito veraniego. Al madrileño aburrido y acalorado no le queda ni aun el recurso de mirar los escaparates. Tupidos transparentes y anchas cortinas tapan todos los géneros de muestra para que la luz del sol no decolore las telas de verano y derrita las últimas novedades en c uincalla. Las parejas del Orden buscan la sombra, y han pedido al gobernador que les permita usar abanicos de reglamento. Uno que otro perro cruza en pelo las calles (es decir, sin bozal ni cadena) huyendo de la habilidad de los ganchos municipales, llamados por mal nombre laceros Hasta las verbenas populares, que otros sños eran el único regocijo del Madrid inmóvil se han suprimido este año, ó por lo menos la prensa no hace de elJas maldito el caso. ¡Luego caerán San Migael y la Virgen de Septiembre! Este grito bastaba antaño para que Ja gente joven se pusiera á construir cadenas de papel y faroles á la veneciana. Ahora oiaios eso, y decimos encogiéndonos de hombros: -Bueno; que caigan, ¡con tal de que no se hagan daño! Asi es que el comercio se queja, y con razón; no se vende más que algún abanico de medio real y una que otra corbata blanca para los Jardines. Fuera de las horchaterías, son los estancos los únicos establecimientos concurridos, gracias al entusiasmo puro y de papel que Ha despertado en las corporaciones la marcha á Cuba del segundo cuerpo de ejército. fEl Ayuntamiento, leemos, obsequiará con tabacos á las tropas expedicionarias. La Diputación repartirá eajetillas entre los soldados. El elocuente orador D. Fulano de Tal repartirá en el andén latas de siete reales. Y algún repórter, obsesionado por tanta picadura patriótica, escribe en su diario: Ayer salieron para Cádiz un batallón y cuatro compañías arrendatarias. También es frecuente el hallazgo en los trenes de tropas de algunos chiquillos que ocultos bajo los asientos tratan de ir hasta la Coruña delante de la escuadra de gastadores. Son humildes colilleros que quieren ejercer con fruto su modesta industria. Fuera de estos entreactos patrióticos, el actual verano ha sido en Madrid de los más ingratos é insoportables. El mozo del café se nos fué á servir durante el estío en la Marina de San Sebastián; el barbero se marchó también á afeitar en Vigo; el sereno está veraneando hace un mes, habiendo dejado un sustituto que no conoce las llaves de la vecindad. Los Jardines del Buen Eetiro son el único recurso para la juventud dorada (á fuego) El resto de los madrileños veranea en el portal, ladrando seguidillas á la luna. T aún hay quien no sale del sotabanco hasta que caigan las primeras hojas. Ha pintado una cara en el botijo para asustar á las chin ches, y ese ha sido todo su recreo estival. f i Las tertulias de caté se han disuelto hasta nueva orden. ÍtN íírN Fulano? decimos. y N -Está en Biarritz. J l w, si ¿Y Mengano? -En Cercedilla. ¿Y Perengano? ¡Ah! Ese, entregado á las sangrías. ¡Cómo! ¿Se dedica á la cirugía menor? ¡Quiá! Se dedica al vino de Valdepeñas con canela y limón helado. LuiB ROYO V I L L A N O V A DIBUJOS DK CILLA