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tren real devolvió á la Corte á su habitual residencia de vcisno. Bü líuLcio apostólico de Su Saníidad hizo oxprofeso el viaje desde Madrid para traasmitir á JES tropas expedieioÍDarias la bendición papa prueba elocuente del cariño con que la Iglesia se interesa por la prosperidad y las victorias de la nación más católica del orbe. Es preciiío traer ala memoria recuerdos de viejas y heroicas edadesj para encontrar en las páginas de nuestra historia un acto parecido á la bendición del dia 15. Rendida el arma ó hincada la rodilla en tierra, batiendo marcha los tambores, los clarines y las charangas, recibieron nuestros infantes, nuestros jinetes y artilleros la bendición paternal de quien es Padre de todos, como los hombres de armas de Aragón, de Navarra y Castilla recibían también la bendición de la Iglesia por mano de los prelados españoles antes de jornadas tan gloriosas para España y para el Cristianismo como la de Alcaraz, la del Salado y la de las Navas de Tolosa. Cuando los antiguos Pontifioes se declaraban á favor de nuestras naciones dando el título de CaíoYíeos por antonomasia á los reyes de Castilla y de gonfalonieros ó abanderados de la Iglesia á los monaroaj aragoneses, no dieron á España pruebas menores de su paternal cariño que la dada este mes por León X I I I llamando el favor del Dios de los Ejércitos en auxilio de las tropas que van á pelear contra los filibusteros. Ni es exagerado colocar á éstos, para los efectos de la enemiga, de la Iglesia, al lado de los moros y de los herejes, porque sabido es que los sectarios de Maceo, en su conducta pública y privada, en los descarados desplantes de su prensa y en las tropelías y desmanes con que acompañan sus acciones de guerra, se manifiestan contrarios á toda ley de Dios y á las fórmulas más elementales del derecho de gentes. ¡Menguada facción la que aspira á conseguir la beligePASO DE SS. MM. POB LA CALLE DE LA ESTACIÓN rancia entre lis naciones cultas por medio del asesinato y del incendio, propalando á diario en los periódicos filibusteros sentencias anárquicas y fórmulas sacrilegas! Mai apartemos la vista do las bandas filibusteras, que han de ser aniquiladas bien pronto por el esfuerzo de la nación y el valor de sus hijos, y vengamos á las ra les y alrededores de Vitoria, donde las tropas expedicionarias recibieron el saludo de los Eeyes y la bendición del Pontífice. A la una de la tardo llegó á Vitoria el tren real, procedente de la capital de Gruipúzcoa. L l nAsde la estación, ocupados por las autoridades locales, militares y selecto público, presentaban brillantísimo aspecto. Estruendosos vivas resonaron en el andén al descender del coche- salón la real familia, que ocupando los landaus destinados al efeetn, pasó á revistar las tropas. La comitiva recorrió las calleí de la Estación, Posta Prado, Paseo do las Brígidas, calle de la Florida, Kioja, Paseos del Cuarto de Hora y del Salón, y calle del lastituto. Toda la guarnición de la ciudad acompañó á las tropas expedicionarias en el brillantísimo desfile, que se verificó en la calle del Prado. Cada sección que pasaba frente al coche real viDESFILE HE LAS THOPAS POR LA CALLE DEL PKADO toreaba á los- Reyes. Detrás del landau ocupado por éstos, los señores Cánovas y duque do Tutaán presenciaban el desfile do pie en otro coche. Formaban la escolta real en aquel acto los generales López Pinto, Augusti, Zappino, Santiago y Vivar, el teniente coronel