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cuérdese también los ataques de que fué objeto y combates de que fué teatro en la guerra pasada aquella trocha militar que dividiendo en dos partes la isla pudo impedir, merced á, los medios de combate y de transporte acumulados en ella, que el movimiento faccioso pasara del departamento oriental al occidental de la isla de Cuba. La Virgen de la Paloma Cada país tiene una devoción especial: Barcelona se coloca bajo la protección de la Virgen de las Mercedes; Valencia fía en la de los Desamparados; Zaragoza palpita ante la Virgen del Pilar; y Madrid, y especialmente el de los barrios populares que germinan y bullen desde la Plaza Mayor hasta la Puerta de Toledo, se viste de gala en estos días para celebrar la festividad de la Virgen de la Paloma, que se traduce en preces y fervorosas oraciones dentro del templo, y en la calle en salones de baile, donde el organillo lanza al aire sus ecos, y donde la gente moza baila y A. se divierte al compás de la chirigota y de los donaires y 9 v agudezas que los que no bailan dicen al pasar Jas parejas. Y como la Virgen de la Paloma tiene en Madrid una en j carnación arraigadísima en los corazones que viven alentados por la fe, es muy curioso que conozcan los lectores de BLANCO Y NE KO el abc VISTA ESTEBIOB DE LA CAPlIiLA lengo de este culto y á lo que obedeció su fundación, para lo cual nos atenemos á datos facilitados por el sacristán mayor de la capilla. Ea el sitio que hoy ocupa la capilla de Nuestra Señora de la Soledad en la calle de la Paloma, muy inmediato á la Puerta de Toledo, existió por los años de 1790 un cercado ó corral perteneciente á las monjas de Santa Juana, que lo tenían alquilado para la matanza de reges. Entre las maderas destinadas al fuego se halló un bastidor con un lienzo sucio, y en él la imagen de la Virgen de la Soledad. El encargado de las hornillas quemó el bastidor, pero el lienzo se lo dio á unos muchachos, quienes se lo entregaron á doña Josefa Tintero, y ésta á su vez á su tía Andrea Isabel. Por cuatro cuartos adquirió el lienzo, que limpió y adornó con unas cintas y tiras de papel de color y le colocó en el portal de la casa en que vivía, prineipiando á darle culto con un farolillo. Llegando la fama de los prodigios que la Virgen de la Paloma hacia á oídos de la reina María Luisa á tiempo de hallarse BU hijo de ocho años (luego Fernando VII) padeciendo de escorbuto, se informó del Excmo. Conde de las Torres, quien contó lo que habla oído, visto y pasado en su persona.