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MUJERES CÉLEBRES IvíJLEAIvTK IDK STJLKX. E s t a ilustre escritora, cuyo n o m b r e trae á la memoria la renovación l i t e r a r i a del siglo presente, era hija de Neoker, el famoso ministro de Luis X V I y popularisimo hacendista. Naei 6 en P a r í s en 1766, y murió en la misma ciudad el 14 de J u n i o de 1817. Con precocidad singular manifestó el valor y profundidad de su inteligencia, encontrando, todavía niña, su m a y o r placer en la conversación de los amigos de su padre, E a y n a l Buífon, M a r m o n t e l G- rimm, G- ibbon, etc. á quienes encant a b a por el ingenio de sus respuestas. A los once años había compuesto y a algunos r e t r a t o s y semblanzas de gusto académico; á ios quince comentó el Espíritu de las leyes ie Montesquieu, y sucesivamente h a s t a 1785 dio á la estampa muchas novelas: Mirzi, Adelaida y Teodora, Paulina, y su d r a m a en verso Sofía ó Los sentimientos secretos. Bscribia con not o r i a facilidad sobro el primer papel que e n c o n t r a b a á mano y sin encerrarse jamás p a r a el trabajo literario. H a s t a después del éxito obtenido por su Carina no se permitió el lujo de u n a mesa- escritorio. A los veinte años contrajo matrimonio de conveniencia con el b a r ó n de Stael- Holstein, embajador de Suecia en la corte de ITrancia. Tuvo de éste matrimonio do- í hijos, de los cuales uno sólo le sobrevivió: el b a r ó n Augusto de Stael. Saint- Beuve hace de ella u n poético r e t r a t o equiparándola en su tipo físico y m o r a l con la Sofía del Emilio de Eousseau. El filósofo ginebrino fué, en efecto, el maestro y el inspirador de Madame Stael; las Curtas sobre Juan Jacobo son la primera obra seria de esta escritora, y en ellas puede decirse que están compendiados todos sus escritos futuros, como el pensamiento musical de u n a ópera está compenriiado en la overtura. Acompañó á su padre al destierro, y d u r a n t e la época del Terror ni quiso ni pudo escribir; sólo se movió su pluma p a r a dirigir al T r i b u n a l revolucionario u n a elocuente y valerosa defensa de María Antonieta. De vuelta á P a r í s después del 9 Thermidor, en su salón medio literario medio político se congregaba cuanto de notable encerraba la capital de Francia. Allí acudían Tallien, Barras, el conde de Montmorency, J o s é B o u a p a r t e y su hermano el faturo emperador. Madame Stael hizo justicia á su genio, aunque juzgó severamente su carácter. Ella, apasionada, expansiva, toda entusiasmo, adivinó en Napoleón al hombre calculador y frío. Es, decía de él, más que u n hombre ó menos que u n hombre. Guando le vio engrandecerse, tembló por la libertad, que era uno de sus ideales. M a d a m e de Stael tuvo entonces muchos adversarios, entre los cuales se e n c u e n t r a C h a t e a u b r i a n d Estas dos grandes figuras, que t r a b a j a b a n en la misma grande obra de renovación literaria, se creyeron separadas por u n abismo: Chat e a u b r i a n d era el poeta de la religión; la Stael s u b l i m á b a l a filosofía y la política, ésta sobre todo; porque, como ella decía, ocuparse en política, es religión, es m o r a l y es poesía todo j u n t o P o r razones políticas fué desterrada por Napoleón á c u a r e n t a leguas de París, á donde volvía con írecuencia y en el m a y o r secreto. Hacia 1803 hizo su primer viaie á Alemania, trabando amistad e n W e i m a r con G- oethe, Schiller y Schlegel, que fué su consejero asiduo. Neoker murió en el año siguiente, y su ilustre hija, buscando consuelo al inmenso dolor que la embargaba, hizo un viaje por I t a l i a fruto del cual fué la novela Carina, su obra más popular y famosa. Mujer dotada de inmenso corazón, de v a r o n i l talento y de ingenio privilegiado, su fama será e t e r n a Decía de Bonap a r t e que hacía a n ó n i m a á la especie h u m a n a á fuerza de a c a p a r a r la gloria p a r a él sólo y de Mirabeau que estaba enlazado á sus pasiones como Laocoonte á sus serpientes Su corazón, abierto siempre al sentimiento, sangró d u r a n t e el T e r r o r al pie del cadalso, y sufrió bajo el I m p e r i o viendo fallidos sus ideales de libertad. ORIA DK A U L J A LüTs B E R M E J O