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Cierto c iie el agua con cLue el pan se amasa es agua salada también, pero no tiene el oleaje ni las virtudes del agua marina. Yéndose á la Oonelia ó al Sardinero los mozos de pala, no sólo se dan unos cuantos baños saludables, sino también un baño de burguesía. ¿Y cuándo arreglan ustedes eso? preguntaba uno de los huelguistas una de esas victimas, no sé si del destino ó de lo contrario precisamente. -Nunca. ¿Usted sabe lo que nos dan de comer los amos? Tres ollas ecbadas perder. ¿Y de eso se quei an ustedes? ¡Yo que no bago más que suspirar por la olla podrida! ¡San Sebastián! Por algo pintan este santo con el cuerpo lleno de flechas. Todos los caminos y ferrocarriles de España parecen ostentar hacia allá esas flechas con las cuales se indica en los planos la dirección del agua, de la vía ó de la carretera. La salida de la Corte fué definitiva señal para la desbandada. Sale de la estación del Norte el torrente madrileño, y va engrosándose poco á poco con los afluentes que recibe en cada estación del tránsito. Desemboca en Alsasua la irrupción navarra y aragonesa; en Medina y Tenta de Baños, la leonesa y la castellana; en Zamárraga, la bilbaína, etc. etc. La humanidad alli se pule, se arregla y se limpia para todo el invierno. Cualquiera vuelve de San Sebastián limpia la carne, limpio el bolsillo, y no digo limpio de polvo y paja porque eso es precisamente lo que se trae de vuelta del verano: mucho polvo en el traje y mucha paja en el sombrerito. En la playa como en la Zurrióla, en el boulevard como en la terraza del Casino, se lucirán las modas que nos ha traído la estación: las chicas, con cuerpos amarillos; los nenes, cubiertos por fanales de paja que hacen Iss veces de sombreros, y con los cuales parece que la infancia va metida en sendas espadañas, como las botellas de licor; losjóvenes, discutiendo acerca de si la suprema elegancia consiste en un sombrero blanco ó en un sombrero negro. -Yo traigo de los dos, por si acaso, dice un chico en las sillas del boulevard. Uno negro para paseo; otro de paja blanca para hacer ganas de almorzar. El sport velocipédico va á tomar en las playas extraordinario desarrollo, según las últimas noticias. ¡Lástima que elpais vasco, montañoso como es, no se preste á los primores del record! Pero ya es sabido que la triunfante bicicleta todo lo allana. Lo ha impuesto la moda, y n o hay fuerza humana que puedadetener la prodigiosa c a r r e r a del bioiclo. V -Diga usted, preguntó á uaa joven un easonense do iJa y vuelta; ¿ha empezado usted ya á ir ai casino? -Sí, desde anoche. ¿Jagará usted á los caballitos, como es natural? ¿A los caballitos? ¡Qué cursi es usted, Paco! Ahora jugamos á las bicicletitas. DIBUJOS DE CILLA Lüís ROYO VILLANOVA