Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A OCHO DÍAS VISTA Naeítro desquite. -Los que veranean. -Lo que le íalta al testamento lalso. La opinión temible. -El panecillo falso. -0o mauieadr 8 y mantfiertos. -Estado dé la oaestWa. -Los paiaderos en baBos. -San Sebastián bendito. El torrente madrlleiío y sus afluentes. -Modas de playa. -Bicicletas donostiarras. Las peripecias, episodios, careos y otros importantísimos detalles á qne da lugar el proceso del t e s t a m e n t o falso, es el ú n i c o desq uite que tenemos los que por ahor a permanecemos en Madrid. También lo que podríamos llamar proceso del panecillo falso (falso de peso se entiende) h a entrado en u n a n u e v a fase caligráfioa. L o s p a n a d e r o s huelguistas se consideran obligados á Se fué la g e n t e política, so m a r c h a la g e n t e adinerada; puéblanse de c a s e t a s la Concha de San Sebastián y de v e r a a e a n t e s los chalets de Biarritz; mas ¿qué nos importa? Otros años nos d a b a n envidia c u a n t o s p o d í a n marebarso de Madrid y se m a r c h a b a n en efecto; este a ñ o n e s i n s p i r a n lástima profunda. ¿Cómo harán los infelices p a r a vivir sin darse todas las tardes u n a v u e l t a por la Cárcel de Muieres, sin saber qué es lo q u e hizo en M a s c a r a i u e D o ñ a Bita, n i conocer á c a d m i n u t o el p e n s a m i e n t o de B a s e u ñ a n a hermanos? Y eso que al proceso del t e s t a m e n t o falso le falta u n a condición p a r a ser v e r d a d e r a m e n t e sensacional: lo falta la sangre. ¡Oh, si pilláramos u n a p u ñ a l a d i t a ó dos en medio de l o s í o l i o s del proceso! P e r o todo se reduce á saber si el difunto Sr. Carranza t e n i a éste ó el otro c a r á c t e r de letra, si se t o r c í a p a r a a r r i b a ó p a r a abajo, si les p o n í a plumero á las MM mayúsculas, si sabía, en fin, c o l o c a r los p u n t o s sobre las les. Y como el proceso n o tome u n n u e v o giro m á s sang r i e n t o y sensacional, es de temer que la respetable opin i ó n pública, dándose por defraudada, cometa u n a de pópulo bárbaro. A y e r lo decía u n o de los más asiduos lectores con que c u e n t a el folletín e x t r a o r d i n a r i o que t r a e n a h o r a los periódicos. -Y en resumidas cuentas, ¿á mí qué me i m p o r t a que el testamento sea falso ó sea verdadero? -Pues qué, ¿va usted á m o r i r ab intestato? -No; v o y á morir ab- urridisimo. explicar su aclilud, y envían á la prensa sendos comunicados; los tahoneros, p o r su parte, r e b a t e n del propio modo por medio de la prensa, t a n t o los cargos que les hace el socialismo como las quejas que formulan los consumidores. -Este p a n es muy negro, decimos; parece de centeno. -No h a g a usted caso; es que a y e r estaba escribiendo u n manifiesto p a r a la prensa y se me cayó el tintero encima de l a h a r i n a de flor, -Pero v e n g a u s t e d acá; ¿cree usted que á nosotros nos interesan esos chismes de los altos y de los bajos hornos? -Es que el público sabe mal lo ocurrido. -El que sabe m a l es el p a n -Y queremos que todo se h a g a claro y el público no sea e n g a ñ a d o como u n t o n t o ¡Bah! Dame pan, y dime t o n t o esto es lo que el público dice, créame usted á mi. Los tahoneros, erre que erre; los huelguistas, tensa que tensa, y los panecillos duros que duros y caros que caros. L l e g a r á día en que, después de conseguida l a e n t r a d a de favor p a r a u n a t a h o n a llegaremos allí diciendo: ¿Me da usted u n panecillo, pagando lo que sea? -Sí, señor; aní va. ¿Cuánto es? -Cinco pesetas. ¡Pero, hombre! ¡Veinte reales por u n panecillo- -Pues crea usted que no hago más que cambiar el dinero. Y t e n d r á razón. P o r q u e t a n duro es el duro como el panecillo. Según dice la prensa, los huelguistas piensan aprovechar sus ocios p a r a ir á t o m a r baños de m a r