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lio que no hubo forma de estudiar á conciencia. ¡Con qué gusto se va á ver examinar cuando ya se tiene el año en el bolsillo y la nota en el sitio preferente de la casa! El último día de clase (como el último de sesiones de Cortes) marca una fecha negra para las patronas de huéspedes, que sufren con la marcha de sus pupilos una merma de importancia en los ingresos. En cambio, en los pueblos y en las capitales de provincia celebran ese día las familias con verdadero júbilo, porque pronto regresará el chico, y ahora no como cuando fué en la Navidad, de prisa y corriendo, sino para permanecer en el seno del hogar muy cerca de cuatro meses. Las madres s o l í c i t a s arreglan por si mismas el c u a r t o que ha de ocupar; se hacen los colchones de la cama, se s a c u d e n y orean los trajes de verano, y se dice á la c o c i n e r a En c u a n t o venga, ya sabe usted, que no se olviden las codor nioes, porque le gus tan muellísimo. Las novias que pasaron la invernada en reclusión, debida á la fe jurada, bendicen como nadie la llegada del 31 de Mayo, que anuncia el próximo arribo de una realidad colmada de encantos, y con la que han soñado desde el mes de Octubre. Lo malo es que algunas veces, mientras ellas se marchitaban en la aldea ó en la ciudad, ellos en Madrid no supieron resistir á muchas tentaciones, contrayendo compromisos de amor que difícilmente podrán cumplir sin sacrificar á alguien en aras de su volubilidad ó de su pedantería. En Madrid, muchos niños al salir del examen entran en el expreso, que se los lleva á la playa, imitando de este modo á los novios que al salir de la iglesia emprenden también un viaje. Y bien mirado, si el de estos últimos es delicioso, no lo es menos el del niño, ayer encerrado en un colegio, sometido a u n reglamento liguroso, acorralado por el estudio, y hoy en completa libertad, sin más reglamento que el benevolísimo de los mimos paternales, ansioso de aire, de luz y de satisfacer las ilusiones que durante los meses de curso le quitaron más de una noche el sueño. ENRIQUE SEPULVEDA