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si no existieran cornetas en el mundo... Y dominando el campamento están las tiendas de los profesores y del señor director, que desde la silla de campaña contempla á la iuventud bulliciosa circular por todos lados, siempre tan alegre, á pesar de cumplir las órdenes de la voz de mando con la precisión de un batallón de veteranos en la milicia. Por una linea de trincheras, que custodian centinelas de la clase de r- tropa, está limitado el campamen- to, y hasta las mismas exoavacioé nes llegan los vendedores ambulantes cargados con el botijo lleno de J agua de la fuente de la Teja y con la cesta donde va colocada la botella del aguardiente, los azucarillos, el cacahuet y las naranjas, librándose verdaderas batidas entre ios ordenanzas y estos vividores, que no desperdician ocasión para burlar la vigilancia y expender su. mercancía. Los dias en que se permite la entrada por orden del señor director, llegan los coches de Toledo repletos de gente conduciendo á las faTIESDA DE CAMPANA Dt. L DIKECTOK milias y encargados de los alumnos, que pasean por el centro de las calles formadas por las tiendas, mientras la música toca aires nacionales, los profesores reciben á los visitantes con su caballerosa distinciór. y las simpáticas toledanas recorren las dependencias acompañadas de los cadetes, que recuerdan gustosos los buenos ratos de amoroso coloquio pasados al pie de la reja en las típicas y tortuosas callejuelas de la antigua capital goda. Y cuando llega el día del regreso, el Toledo que salió á despedir á los futuros oficiales sale á recibirlos con el mismo entusiasmo, esperándoles en apiñadas filas desde las escalerillas del puente hasta el Zoco, saludando á aquellos jóvenes siempre de buen humor que vuelven del campo con las caras tostadas por el sol y cubiertos de polvo desde las polainas hasta las blancas fundas de los roses. (Fotoaraflañ Je T) Ooníftnvthio Garrea. RójKTi. o MURO CUENTOS VIEJOS, POR MECACHIS ¡Ay, doña Ecstituta, cómo vienen los años! -Sobro todo, cuando nadie los llama. -Esta inerluzs es de ayer. -Está usted en un error. -Pues de hoy no es. -No, señoi; tampoco es de hoy.