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(cerca de la Monoica) y una reproducción del antiguo juego Soltera, casada, viuda, monja para los políticos que no sepan á qué varilla quedarse. Ortodoxo, heterodoxo, fusionista, republicano dirán contando una por una las varillas; y por arte de Birlibiroánovas, la última palabra será siempre la del viejo partido conservador. Veremos también abanicos politicos que proporcionarán diversidad de aires. Los silvelistas, viento fresco; los republicanos, aires de fronda los posibilistag, aire colado los de la mayoría fusionista, aire comprimido Mas con ser muchas las fiestas y fiestecicas, músicas y luminarias que anuncia el Ayuntamiento para el mes actual, todavía es poco el jarabe para endulzar el torrente de los acontecimientos, más amargo cuanto más caudaloso. La guerra con los filibusteros se tuerce y prolonga desgraciadamente más de lo justo, á pesar de nuestra adorable confianza en que todo ello era llegar y besar á Santiago de Cuba. Después de las bajas mil, caemos en la cuenta de que hacen falta fuerzas de caballería. -Pero hombre, dice cualquiera, ¿cómo no se les había ocurrido antes? -Porque al ir hacia allá y oir hablar en el barco de los caballos de vapor que tenia la máquina; pensaban nuestros caudillos que eran caballos de desembarco. Pero ¡bah! ¿qué importa que nuestros triunfos en Caba oriental no prevalezcan ni sean eficaces por falta de caballos que persigan al enemigo? El mismo día que esto supimos, estuvo brillante y hecho un ascua de oro el Hipódromo de Madrid, corrieron los mejores caballos y nadie se acordó de poner la meta allende los mares. Para consuelo de la infantería que se bate en Cuba, añadiré que hay organizadas una porción de cabalgatas magnificas y esplendorosas en la corte de las Españas. ¿Faltan caballos en Cuba? Pues nada ocurre ni nadie protesta. Pero que falten una tarde tan sólo en el corral de caballos de la plaza do Madrid, y verán ustedes qué jaleo se arma en los tendidos. ¡Música! ¡música! Que no cesen en todo el mes las dianas ni las retretas, los conciertos ni las serenatas, porque ellos harán el efecto de las murgas que traen consigo los sacamuelas: apagar los gritos del paciente. Y vive Dios que si á éste le duele su muela más remota, tampoco va muy bien con las restantes, porque en el propio Madrid las fiestas de San Isidro han tenido una historia interna fatal y tremebunda como jamás la registraron nuestros anales. Ha habido riñas én la pradera, muertes, asolamientos, fieros males y robos á granel por esas calles y en esotras casas. Tal debacle en relojes ha habido que lamentar en loa días pasados, que por un momento creímos en la imposibilidad de que los forasteros pudieran á las doce del día ver bajar la bola de la Puerta del Sol. Por fortuna, hasta la hora presente los ladrones de relojes han respetado el del ministerio de G- obernación. No han querido remontoirse. Pero crean ustedes que si un día desaparecen ese reloj, el del Banco, el de la Equitativa y hasta el propio reloj del Destino, nadie es capaz de averiguar quiénes son los autores para darles cuerda. Porque en este Madrid no se descubre nada. Más que la Cibeles. LUIS DIBUJOS DE CILLA. HOYO VILLANOVA