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A OCHO DÍAS VISTA Madrid da aesta. -La kermesse. -Nunca itera cahallero- -Horchata de Bl Tiempo. -Sig i el programa. -Loa desvelos del Ifnnlclplo. Exposición de abanicos. -Un juego antiguo, Ab micos politlcr) 3 y sus aires oorrespoadlentes. -Lasfiestasy los sucesos. -Una mirada á Cuba, -iMúslcal imilslcal La criminalidad en Madrid. -Eelojes de menos. -Lo que se descubre en la corte. Madrid, castillo famoso que al rey moro alivia el miedo, arde enfiestas en su coso del E e t i r o á Valle hermoso y á l a p u e r t a de Toledo. E n etecto; las fiestas de San Isidro, abiertas por ambos extremos nomo los viejos cigarrillos de. hebra, tocaron por a r r i b a coniel 2 de Mayo, y t o c a r á n por abajo con l a corrida de San F e r n a n d o en Aranjuez. Sin c o n t a r con las bandas civiles y militares, charangas, t a m b o res y organillos, que t a m b i é n t o c a n por arriba, por abajo, p o r delante y por detrás. Las fiestas del Santo se han unido á los íestejos d- el comercio, éstos a l a s solemnidades artísticas propias del mes, y todo ello á Jas simpáticas y aristocráticas socaliñas organizadas á beneficio de las victimas suporvivioutes del naufragio do Marzo. A l a kermesse del Bnnn Retiro llegan por millares l o s isidros, haciendo gasto en la tómbola, en ol Tío Vivo, en las horchaterías y en las expendedurías de cigarros, servidas por la flor y n a t a del elemento femenino de Madrid. Los forasteros, que en su vida se las h a n visto m á s lindas- acuden, como moscas á la miel, á los variados puestos de los J a r d i n e s en c u y a p u e r t a debieran c a m p e a r eon letras de oro los versos famosos del a n t i g u o r o m a n c e caballeresco: Nanea Juera cahallero de damas tan bien servido. H a y fumador impertérrito y pneauoi- i iu en ia boquilla que se marea como u n principiante al t o m a r u n t a b a c o de manos de l a bella expendfdora, y puesto de flores que iamás so consumo n i agota á pesar del continuo despacho, porque i son mil Jas flores vendidas, son diez mil las foririuladas por ol comprador. ¡Horchata! pido u n m u ñ i d o r de los madrugadores, que viho á Madrid p a r a m a t a r dos electores de u n tiro y v o t a r por olios en seguida. ¿Del tisn: po? j regunta la improvisada y linda c a m a r e r a ¿Cómo do El Tiempo? De El Nacional, y n a d a más que de 1 Nacional. E l p r o g r a m a de los festejos es variadísimo, y todos los días e n c o n t r a m o s en éi n u e v a s y palpitantes sorpresas. Día 22 (pongo por ejemplo) primer número: Magnifica salida del sol e n t r e c u a t r o y cinco de la madrugada. A las diez, relevo de guardias en la P l a z a de Ja A rmerla. Paseos públicos en la Castellana, el Eetiro, p i n a r de las de Gómez y Carrera de San J e r ó n i m o acera derecha e n t r a n d o p o r la P u e r t a del Sol. Siguen descubiertos Neptuno, la Cibeles y niños. P o r la noche, todos los vehículos que circulen por Madrid i r á n iluminados eon dos faroles. El Municipio madrileño no puede hacer más en obsequio de sus electores misteriosos y de la población flot a n t e propia de esta época. L a Exposición de abanicos, vitelas, m i n i a t u r a s y armas al hombro (como dijo con muchísima gracia Luis Tabeada) es u n festejo de originalidad notoria, y no me atrevo á decir que de novedad grande porque se t r a t a de j o y a s antiguas. H a b r á abanicos j a p o n e s e s procedentes del último t r a t a d o e n t r a d a g r a t i s p a r a el G- ran A b a n i c o N a c i o n a l