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Entre sus más brillantes hechos de armas cuéntase la acción del Coscorro, donde en un alarde de valor temerario, y al frente de un puñado de hombres, rescató un fuerte que habían tomado los insurrectos, quienes lo defendieron como leones. El entonces capitán Bosoh quedó sitiado tres días por fuerzas rebeldes, situación angustiosísima de la que él mismo se libertó por su audacia y su valor extraordinarios. En la actual campaña de Cuba había dado muestras elocuentes de su bizarría y su pericia, al extremo de que el general Martínez Campos, por el último correo llegado á Madrid, mandaba propuesta para darle el empleo de coronel por méritos de guerra. El relato de la acción en que perdió su vida es, en resumen, como sigue: La columna de su mando, compuesta de 400 hombres del regimiento de Simancas, había emprendido un movimiento por las cercanías de G- uantánamo, donde se habían reunido los principales jefes de la rebelión. En la madrugada del 13, la columna Boseh encontró á, las fuerzas insurrectas (2.500 hombres) parapetadas y colocadas estratégicamente cerca de aquella población. Apenas divisaron á nuestras tropas, rompieron contra éstas un fuego horroroso; el teniente coronel Boseh dispuso rápidamente el ataque, se lanzó á las avanzadas, y allí perdió la vida al iniciarse la acción. El comandante Eobles tomó el m ando de la fuerza, que se batió gloriosamente hasta las tres de la tarde, en que logró dispersar al enemigo. Tuvo éste 300 bajas, de ellas 40 muertos. Por nuestra parte, además del infortunado teniente corotel, murieron el médico y 9 soldados, y fueron heridos á oficiales j 30 individuos de tropa. Dos prisioneros Eeeordarán nuestros lectores que en el mes pasado, á raíz del desembarco verificado por Maceo en Baracoa, dijese que el barco que le había llevado á la isla había sido fenoontrado en deplorable situación por un buque de nuestra armada. El capitán del barco se encontró muerto á ¡bordo, y fueron presos dos de los tripulantes. Un amigo y suscrip tor nuestro nos envía el verídico relato del hecho y la fotografía de los dos prisioneros, que ofrecemos en este lugar á nuestros lectores. El crucero Conde de Venadito fué quien encontró varada en la costa de Baracoa á la goleta Honor, que conduje á Maceo bástala isla. Presos inmediatamente los dos únicos tripulantes que fueron hallados en la goleta junto al cadáver del capitán, fueron escrupulosamente interrogados por el comandante interino del crucero D. Luis Ibarra y el capitán de fragata D. Diego N. Mateos, quien se incautó de 300 pesos en onzas americanas encontrados en poder de los detenidos, y precio indudable de la expedición filibustera. Los dos marineros presos por nuestrQsmarinos dijeron que Maceo y sus secuaces habían sido los que dieron muerte al capitán por haberse negado éste áj conducirles al lugar de la costa donde ellos querían desembarcar; pero la versión más probable del suceso es que el capitán fué muerto por los tripulantes, quienes cometieron el asesinato para apoderarse de los 300 pesos entregados por el cabecilla como precio del pasaje. A título de información curiosa ofrecemos al lector estos datos y la fotografía adjunta, esperando publicar en breve nuevos grabados de información fotográfica remitida directamente desde el lugar de los sucesos por el amable amigo y suscriptor á quien debemos estas noticias. La fiesta de la Caridad De todo el programa extenso y rimbombante con que el Municipio ha obsequiado á los forasteros para todo el mes actual, es éste el número no sólo más simpático y conmovedor, sino más, brillante, sugestivo y útil. S. M. la Eeina Eegente y SS. A A. HR. Doña Isabel y Doña Ealalia, al patrocinar con cariñoso empeño esta fiesta hermosísima, cayos resaltados metálicos, indudablemente pingües, han de aplicarse al socorro de las viudas y huérfanos que lo son con motivo del horrible naufragio del óraeero, han cedido al impulso generoso de sus corazones, arrastrando detrás en cohorte brillantisima á toda lai aristocracia de la corte, cuyas principales damas han prestado el concurso, no ya de su bolsillo, sino de sus servicios personales. La kermesse, la horchatería, el Tío Vivo, la tienda de flores, la expendeduría de habanos, todo ello fué servido por bellísimas señoritas, cuya gracia y distinción eran capaces de