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Ricardo Calvo L a m u e r t e de este distinguido artista, acaecida en la madrugada del 21, es u n a pérdida d 8 importancia p a r a el teatro nacional, n u n c a t a n necesitado como ahora de buenos, dignos y entusiastas intérpretes. Eioardo Calvo estaba y a enfermo hacia tiempo; la prensa anunció su dolencia o p o r t u n a m e n t e haciendo votos por su mejoría. Un á n t r a x rebelde y peligroso hizo t e m e r por la vida del ilustrado actor, quien, no obstante, fué operado felizmente y parecia e n t r a r en plena curación, cuando u n a perniciosa fiebre, c o n t r a í d a en la convalecencia y á la cual no pudo resistir su cuerpo debilitado, dio con él en la t u m b a en brevísima y m o r t a l recaída. Pocas personalidades artísticas hubo en el t e a t r o t a n francamente simpáticas como la del actor distinguido cuya pérdida l l ó r a l a escena. Sus méritos indudables, su talento, sus aptitudes excepcionales parecían menores porque brillaban j u n t o á los destellos geniales de su hermano Rafael; á pesar de lo cual, sin pizca de amor propio y a u n complacido de su papel secundario, Ricardo Calvo, cuando con lí on Y su h e r m a n o Rafael t r a b a j a b a parecía buscar, más que su propia gloria, el m a y o r lucimiento, resalte y brillo de su hermano; m u e r t o éste, hubo de luchar constantemente con su recuerdo; decaído y en desgracia el teatro Español, tomó sobre sus hombros la titánica empresa de c o n t i n u a r su historia brillante. De su trabajo j u n t o á su h e r m a n o Rafael, todo el mundo recuerda cómo brillaba el talento de Ricardo representando á los hermanos de D. Alvaro en La fuerza del sino y el Pepito de El gran ¡aleólo. Otras veces, como ocurrió, verbigracia, en el estreno del d r a m a de Behegaray Uu milagro en Etfipto, su figura artística rivalizó dignamente, si es que no la obscureció, con la de su ilustre hermano. De sus empresas posteriores en el t e a t r o Español, primer a m e n t e asociado con Vico y luego con Donato Jiménez, bien cercanas están las glorias; y acaso las penalidades y disgustos de entonces, acrecentados luego más y más, hay a n acelerado el término de su vida. E n las reprisses de Don Juan Tenorio y de Don Alvaro se acreditó como primer a c t o r y director de escena i n t e r p r e t a n d o los protagonistas y presentando al público dichas obras con u n a exactitud histórica y u n lujo de telones, trajes y atrenzo como aquí no se a c o s t u m b r a usar si no es en el t e a t r o por horas. Estrenó Un crítico incipiente, de Echegaray, y alcanzó acaso el m a y o r triunfo de su vida con el Said de Mar y cielo, que Rafael Calvo h a b í a estrenado en Barcelona y Ricardo dio á conocer en Madrid. E n la t e m p o r a d a de este año del Español distinguióse n o t a b l e m e n t e i n t e r p r e t a n d o María liosa y Mancha que limpia. Laborioso, entusiasta, ilustrado como pocos, t r a b a j a n d o siempre con todos sus cinco sentidos, era en el t e a t r o u n a personalidad saliente y típica; en su t r a t o se veían f r a n c a m e n t e reveladas x las envidiables condiciones que se a d i v i n a b a n en el actor. Deja á medio concluir u n a s Memorias curiosísimas referentes á, la vida de su padre (actor también) de su hermano y de la suya propia, y últiEN EL PROTAGONISTA DE DON ALVAIÍO O LA r a H R Z A Dl- X S) XO) f m a m e n t e se ocupaba en t e r m i n a r u n Método de declamación. Descanse en paz el actor distinguido, cuyo nombre pasará á la posteridad j u n t o al de su h e r m a n o como unidos y completándose estuvieron en vida.