Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
Dedicóse al teatro, liaciendo representar más de treinta comedias, sainetes y entremeses; pero como los resaltados no correspondieran á sus necesidades, se vio obligado á aceptar un empleo de factor de provisiones para la marina, que le llevó á Sevilla, donde estuvo desde 1588 liasta 1592. Solicitó como un favor pasar á Indias, recurso entonces, como ahora, de muchos desesperados españoles, consiguiendo un modesto cargo en el Consejo de Contaduría m if ur. Este empleo le valió estar encarcelado por ciertos requisitos de reglamento que se le exigieron por rendición de cuentas, y débese á su encarcelamiento la creación y origen de la primera parte de Don Quijote de la Mancha, impresa por primera vez en Madrid en 1605 y dedicada al duque de Béjar. A pesar del éxito inmediato obtenido por esta obra, Cervantes no salió de la indigencia; y en 1615, después de un año de haber publicado su obra poética más importante, Viaje al Parnaso, pidió permiso de imprimir la verdadera segunda parte de Don Quijote, que dedicó al conde de Lemop, virrey de Ñapóles. A principios de Abril de 1616 tenia ya acabado el Pérsiles, tan á costa de su salud, que sin componer la dedicatoria ni el prólogo paíó á Esquivias creyendo mejorar mudando de aires; pero agravado considerablemente y buscando en su casa la curación ó la muerte, volvió á Madrid acompañado de dos amigos. Desvanecida toda esperanza de curación, le fué administrada la Extremaunción el 18 de Abril, y al siguiente día escribió una carta despidiéndose del conde de Lemos y ofreciéndole por último obsequio los Trabajos de Pérsiles y Segismunda, puesto ya el pie en el estribo y en las ansias de la muerte. Ayer me dieron la Extremaunción (dice Cervantes en dicha carta) y hoy escribo ésta. El tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan, y con todo esto llevo la vida sobre el deseo que tengo VfíK vV de vivir, y quisiera yo ponerle coto hasta besar los DON QUIJOTE DE LA MA. NCHA pies á V. E. que podría ser fuese tanto el contento FEAQMENTO de ver á V, E. bueno en España, que me volviese á dar la vida. Pero si está decretado que la haya de per Eneste tiempo solicitó D. Quijote á un labrador vecino suyo, hombre de bien (si es que este titulo se puede dar der, cúmplase la voluntad de los cielos, y por lo meal que es pobre) pero de muy poca sal en la mollera. En nos sepa V. E. este mi deseo, y sepa que tuvo en mí resolución, tanto le dijo, tanto le persuadió y prometió, que el pobre villano se determinó de salirse con él y sernn tan aficionado criado de servirle, que quiso pasar virle de escudero. Primera parte, capitulo Vil. aún más allá de la muerte mostrando su intención. Con todo esto, como en profecía me alegro de la llegada de V. E. regocijóme de verle señalar con el dedo, y realegróme de que salieran verdaderas mis esperanzas, dilatadas en la fama de las bondades de V. E. s Tal es el último escrito de Cervantes, hermosa muestra de gratitud y de la bondad de su alma. Otorgó testamento, mandó que le enterrasen en las Trinitarias, y murió el 23 de Abril de 1616 á la edad de sesenta y ocho años, seis meses y catorce días. LTJIS B l í K M E J O DIBUJOS DB D ISIDRO GIL