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JESÜS PUESTO EN EL SEPULCRO MDEKTO Jesús, José, varón distinguido de Arimatea, pidió licencia á Pilatos para recoger el cuerpo del Redentor, y la obtuvo. En unión con Nicodemo, también discípulo de Cristo, bajó el cuerpo de Jesús del madero en que estaba clavado, lo bañó en las especies aromáticas y le amortajó con lienzos, según la costumbre de sepultar de los judíos. Había en el lugar de la crucifixión un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, y como era la, víspera del sábado de los judíos y este sepulcro estaba cerca, allí sepultó á Jesús. Realmente, en estos hechos encuentra más argumentos de medif ación la piedad que la ciencia. Jesús muere por los hombres, y la tierra tiembla como si un infierno de remordimientos la agitara; el cielo se obscurece como avergonzado del deicidio, y un pagano, el Centurión, más digno de la gracia divina que el pueblo escogido, confiesa, inducido por la fuerza de los hechos, lo que Strauss y su vulgarizador en la Europa Latina, Eenán, han negado en fuerza de hipótesis y deducciones en que á menudo se da tormento á la razón y garrote vil á las reglas de la lógica más universalmente recibidas. Pero es lo cierto que Jesús en el sepulcro ha puesto en mayores dificultades á la llamada ciencia moderna que Jesús crucificado, y aún que Jesús trastornando la s leyes de la naturaleza, como soberano de ella, en los milagros. Porque José de Arimatea, cristiano oculto por miedo á los judíos antes de la crucifixión, se convierte en cristiano público después de ella, y no sólo acude á Pilatos para pedirle el cuerpo de Cristo, sino que en la misma ciudad deioida lleva A cabo el descendimiento y el entierro á continuación. Porque los deicidas piden á Pilatos guardias para el sepulcro, y Pilatos, tipo moral reproducidísimo en estos tiempos, se las concede, y á pesar de los deicidas, empeñados más que nadie en descubrir cualquier superchería, y de los soldados, obligados por deber de disciplina á vigilar para satisfacción de los deicidas, el sepulcro aparece vacio: es que Jesucristo había resucitado al tercer día, según las Escrituras. ¡Misterio de la fe, impenetrable á la ciencia! ¡Vana ciencia, que pasa años y años buscando el origen delhombre y se empeña en que se orean sus hipótesis sobre nuestra descendencia del mono, y niega el testimonio de los hechos, dado por los apóstoles y evangelistas, cuando este testimonio no anda en armonía con los extravíos de su razón! DAMIÁN DIBUJO DE H U E E T A S -O B L A DE ABIJA ISERÍÍ