Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
V ELEVAC 1 Ú A iStahut Matar il.iilo rosa. ANEGADA el alma on u n océano do amargura; inmoble, como estatua do mármol bajo desmayado saúco, de pie j u n t o á la Cruz; fija y a b s o r t a on la dol Hijo moribundo l a compasiva mirada; helado ol l l a n t o quo inundó sus pálidas mejillas; convulso ol cárdeno labio, y sólo entreabierto p a r a exhalar débil suspiro y demostrar quo aún late el corazón, negado á todo consuelo, ¿no es ésta la S a i n a de los mártires en su m a y o r dolor? Mártires de la Verdad, hija de la eterna LUÜ, sepamos morir por Ella. Abnegarse, sufrir y d a r la propia vida por la patria que nos vio nacer, es acto j u s t o y glorioso; pero considerar como p a t r i a toda la tierra, no p o n e r limites á la universal humanidad ni en el espacio ni el tiempo, á todos amar y sacrificarse por todos: esta enseñanza so dio por primer a vez en la cima sangrienta del Calvario. Cristo, pendiente de la Cruz, á nadie excluye de su corazón, de sus méritos y tierno abrazo; ora por aquellos mismos que i n g r a t o s le desconocen, ultrajan y aborrecen; abre las p u e r t a s de la esperanza, del perdón y de la felicidad al criminal de veras arrepentido; á todos da por Madre, y Madre divina, á la que es Belleza soberana y E e i n a de misericordia; quejas exhala dulces y amorosísimas de ánimo leal en medio del desamparo i n t e r i o r con que Dios prueba lo sumo de la constancia do sus mártires. ¡Ah! No por eclipsarse l a l u n a ó el sol ante los ojos del mortal, deja el entendimiento de comprender y afirmar que p e r m a n e c e la claridad de t a n hermosas lumbreras. Divino cántico de David, profétieo de la Crucifixión del Señor: tú, cuyas palabras Él repitió; tú, cuyos mandatos, divinamente inspirados, Él exactamente cumplió; tú, aliéntame también por efecto de su gracia en mi h o r a postrera. FlUKL F I T A D I B U J O DK M A R T Í N E Z A B A D E S -O K L A DK A B I J A