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ii- SB JESÚS E S CLAVADO EN LA CRUZ Y A ¡oh Señor! estás enclavado en a Cruz, más que por los clavos que te desgarran las manos y los pies, por tu propia voluntad misericordiosa. Me viste amarrado con cadena de vicios y de desdichas, todas ellas formadas del hierro del pecado original, y te entregaste por esclavo en esa Cruz para que fueran rotas mis cadenas. Tú estás preso, y yo libre; Tú herido de muerte, y mis llagas á punto de sanar con el bálsamo de tu sangre; Tú agonizante, y yo sintiendo en mi muerto corazón las nerviosas palpitaciones de una nueva vida; Tú coronado de burlas que te punzan las sienes y te ensangrientan la negra cabellera y empañan y borran la hermosura de tu rostro, espejo purísimo de la celestial Jerusalén: yo de veras coronado como legítimo rey de la creación, palaciego de tu corte vuelto á la gracia de tu eterno Padre y contigo vencedor del tirano de la tierra y príncipe y señor de los abismos; Tú alzado en esa Cruz, tanto mas ignominiosa y b: ija cuanto más alta: yo levantado en los altares de los templos, de donde fueron derrocados los ídolos á quienes ciegamente adoré y rastreramente serví; Tú muriéndote de sed, y abiertos para mí los manantiales de la gracia; Tú escarnecido de la plebe y hecho vilipendio de los escribas y fariseos: yo amigo de los ángeles y en sus alas levantado sobre los elementos; Tú, finalmente, desamparado de Dios y muriendo entre ladrones, por estar vestido de mi carne pecadora, y yo acabando la vida acompañado de Ti y sustentado con tu propio cuerpo divino y entregando mi alma en tus brazos de misericordia, por estar engalanado con la preciosa púrpura de tus venas. FRANCISCO J I M É N E Z BiBUJo DE MKKDBZ BElNGA. -OiiLA BU ARIJA CAMPANA