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JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ HABIENDO la lügabre comitiva que conducía á Jesús y á sus compañeros en el tupiicio descendido de las alturas del Pretorio, comenzó á desfilar por las calles de Jerusaléa. Eran, éstas torcidas y angostas, cual suelen ser las de las ciudades del Oriente; estaban además á la sazón obstruidas por muchedumbre innumerable de curiosos que habían acudido de todas partes á ver el tremendo espectáculo; con esto era muy difícil revolverse en ellas, en especial para los pobres ajusticiados que iban cargados con sus cruces. Así, al pasar éstos, era necesario que la gente se arrimase cuanto pudiese á las paredes, apretándose y amontonándose unos encima de otros, á fin de abrir el camino al fúnebre cortejo. Atravesando aquella masa compacta de gente con la dificultad que se deja entender, iba Jesús caminando cargado con su suplicio y caminando lenta y trabajosamente. Eodeábanle á uno y á otro lado los soldados, sayones y ministros de justicia, mientras que él, abrumado el cuerpo con los tormentos pasados, desvanecida la cabeza con el hambre y la falta de sueño, molidas y hechas una llaga las espaldas, todos los miembros fatigados y doloridos, más que andando iba arrastrándose por las calles, el paso vago é inseguro, el huelgo acongojado, hinchado el rostro y sonroseado por la fatiga del caminar, y todo el cuerpo bañado en sudor que mezclado con la sangre le corría por todos sus miembros. En varias ocasiones estuvo á pnato de rendirse á tanto trabajo y molimiento; pero aguijado por la rabia de los sayones que, ajenos de todo sentimiento de compasión y humanidad, no atendían más que á llegar cuanto antes al Calvario para acabar su triste faena, seguía su camino, aunque coa sumo cansancio y dificultad. Mas hubo un momento en que no pudo más con su extremada debilidad, y entonces, incapaz ya de sostener por más tiempo la carga de la pesadísima Cruz, Saqueáronle las rodillas, y vencido y tambaleándose todo el cuerpo, vino á dar consigo en tierra hecho la lástima y el espanto de cuantos presenciaron aquel horrendo espectáculo. MIGUEL D I B U J O D E A L B B R T I -O B L A DK A H I J A MIR