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4 jt. s JESÚS E S CARGADO -CON LA CRUZ SIENDO Jesús el modelo ideal de todos los Jiomtores, y siendo la Cruz el simtolo más acabado y perfecto del dolor, ¿qué enseñanza más elevada y más profunda puede darse que la que se encierra en la contemplación de este paso en el camino del Calvario? El Redentor del mundo toma la Cruz que le presenta como instrumento. vil de su cruelísimo suplicio por mano de sus enemigos más viles la divina voluntad de su Eterno Padre, y obediente hasta la muerte, no sólo carga con ella sus enflaquecidos y ensangrentados hombros, sino que la abraza con amor, como quien sabe que sólo con la expiación del sacrificio se aplaca la justicia inexorable dé Dios y se alcanzan los dones de su infinita misericordia. ¡Anima mía: considera en trtnisma á Dios, criador y conservador del Universo, que para redimirte de la condenación eterna que mereciste por el pecado, se abraza gozoso con la Cruz en qué ha de ser crucificado cruelmente, revelando al mundo con este ejemplo, en toda su altísima, trascendencia, la Mlosofíardel dolor, que se compendia en los dos pedazos enlazados del ignominioso madero! Duélete, sí, de los heridos y lastimados nombres, del cuerpo dolorido y. quebrantado, de la respiración jadeante y fatigosa, de las rodillas destrozadas y los pies abiertos, dé las manos crispadas y entumecidas, de la humillación y el oprobio inenarrables, de la crueldad inmerecida é injustificada... Pero alégrate en tu corazón de este triunfo supremo, definitivo y glorioso de la bondad de Dios sobre la malicia de la serpiente; de las energías del espíritu sobre las flaquezas de la carne; de las misericordias divinas sobre las justicias eternas; en una palabra: del ¡AMOBÜ que se consuma en este abrazo, tan doloroso como estrecho, entre la inocencia que padece y el dolor que redime. y cuando la Cruz en forma de enfermedad, de ruina ó de cualquier otra tribulación, se te aparezca ante tus ojos, no mires qué manos te la ofrecen; mira y ve en ellas los instrumentos inconscientes de la voluntad misericordiosa de Dios, que es el que piadosamente te la presenta, como se la presentó á su único Hijo, y tómala con amorosa resignación, y colócala valientemente sobre tus hombros, y abrázate con ella, como se abrazó con ella Jesús para cumplir la divina voluntad de su Eterno Padre y para abrirte de par en par las antes para ti cerradas puertas de la gloria. Jesús, tomando la Cruz á cuestas para subir al Calvario en que ha de ser crucificado, para atraer á sí todas las cosas, á la vez que excita la lástima por sus padecimientos, la indignación contra sus verdugos, el horror hacia nuestras culpas, el amor i, su bondad infinita, nos propone en símbolo admirable y en figura sublime el único camino por donde la humanidad peregrina en este valle de lágrimas puede ascender á las altas cumbres de la perfección y á la realización absoluta de sus gloriosos destinos: abrazándose como Cristo con la Cruz, y subiendo con ella al Calvario. ALEJANDRO P I D A L DIBUJO DE MOTA. -OBLA DE ABIJA Y MON