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1, 5 -Ó íft ÍR- í fe e, íí tfS H! JESÚS ES CONDENADO Á MUERTE DEBDE entonces procuraba Pilatos soltarle; pero fueron tan grandes los clamores y alaridos de los judíos pidiendo que fuese crucificado, y tantos los espantos que le pusieron diciéndole que si no le condenaba se mostraría enemigo de César, que como hombre flaco y pusilánime y mal juez, se dejó vencer de la obstinación y porfía de ellos y se determinó á dar la sentencia contra el inocente por no caer en desgracia de su Príncipe. Y puesto caso que la mujer de Pilatos avisó á su marido que mirase lo que hacía y no condenase al Señor, porque era justo y sin culpa, y que ella en sueños había padecido aquella noche grandes visiones y molestias por esta causa (las cuales es de creer que Dios le envió para más justificar su muerte y para que todo género de personas diesen testimonio de su inocencia) estaba ya tan amedrentado y cobarde Pilatos, que la mujer no fué parte para estorbar que sentado en su tribunal y lavándose las manos (como usaban los judíos) para mostrar que en aquella muerte no tenia culpa, no condescendiese con su petición y entregase al Señor á la voluntad de ellos y librase á Barrabás. Sentado, pues, el Presidente en su tribunal, dio final sentencia en aquella causa, y luego cargaron sobre las espaldas del Salvador, molidas y despedazadas con azotes, el madero de la Cruz (como solían hacerlo con otros condenados á aquel suplicio) en el cual iban todos los pecados del mundo; y el Señor, con suma obediencia y amor, le abrazó y comenzó á caminar con él, como otro verdadero Isaac con la leña en los hombros, al lugar del sacrificio. P. PBDUO D E D I B U J O DIS B S T I Í V A N -O Ü L A DK A H I J A KIVADENEIRA