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y su desesperación, fué á pedirle u n norabre p a r a el fruto de su crimen, u n a parte de la inmensa fortuna que él derrochaba en las c o n t i n u a s bacanales que formaban el proceso de su existencia ¡Oh! ¡El recuerdo de aquella infeliz n i ñ a era el que más le a t o r m e n t a b a aquel delito era el que j u s t a m e n t e pensaba que no había do e n c o n t r a r disculi) a a n t e el Supremo Juez! ¿Qué h. abia sido de ella en los tres años que i g n o r a b a su paradero? Ahora que se sentía morir, que so veía irremisiblemente condenado, h u b i e r a dado los pocos dias que le restaban do existencia por saber de aquella muier, por poder legar á aquel hijo los cuantiosos bienes que después de su muerto no tendrían heredero alguno. Como el difunto había dispuesto, el n o t a r i o abrió el t e s t a m e n t o ante los, testigos que m a r c a la ley cuando regresó í aespacho después de a c o m p a ñ a r al cadáver á su ú l t i m a morada. Decía así: Lego á, los asilos de huérfanos y n i ñ o s a b a n d o n a d o s la cantidad do cincuenta mil duros quo en calidad de depósito t e n g o en el B a n c o de E s p a ñ a Una máquina de coser que so encontrará en mi despacho, será vendida en pública subast a p o r el precio máximo de veinte pesetas. P a r a licitar este mueble será condición indispensable que la persona licitadora sea del sexo femenino y acredite que es obrera, pobre, sin otro recurso que su trabajo, h o n r a d a y laboriosa. Sera preferida la que pueda justificar que h a sido victima de u n seductor y t e n g a de él u n hijo, sionipro que después h a y a observado u n a conducta ejemplar y h a y a criado á su hijo. Los muebles y efectos del hotel, asi como el inmueble, se venderán, distribuyendo su producto en dos partes, u n a p a r a los pobres y otra para sufragios or mi alma. E 1 n o t a r i o D. N. queda encargado de hacer que se cumpla fielmente y en todas sus pairtes este testamento. Todos q u e d a r o n admirados después de l a lectura, n o sólo p o r lo e x t r a ñ o de l a seaunda disposición testamentaria, cuanl i t ji se creía que el caudal del difunto ascendía á más de veinte millones, y nadie c a l c u l a b a qué podría haberse hecho de l a numerosa suma, que n o se hacía const a r en el testamento, pero por más que hicieron, no pudieron sacar en limpio nada. Sólo una, e n t r e las varias que se p r e s e n t a r o n á licitar la m a q u i n a d o coser, reunió, a j u i c i o del n o t a r i o las condiciones que el difunto es presara en su testamento: l a más pobre de todas. Se le adjudicó l a m á q u i n a en l a s v e i n t e pesetas que p a g ó y p a r a reunir las cuales h a b í a tenido que desprenderse de los colchones y m a n t a s do su cama. Ella misma t u v o que llevarse el mueble a su humilde buhardilla. A l l í e s t a b a la c a m a desprovista de colchones; pero en u n rincón, dentro de u n a camita de pino, arropadito, dormía sobre u n oolchoncito de lana su hijo, pequeño ser de tres años, rubio y sonrosado como los ángeles de Murillo. L e besó con t e r n u r a y sin despertarle. -Ahora g a n a r é más, hijo mío; n o i m p o r t a que t e n g a que dormir en el suelo, sobre el jergón, todo el invierno, sin más r o p a s que mis vestidos; pero podré c o m p r a r t e lo que te hace falta. Eué á l a m á q u i n a y tiró del cajoncillo de los enseres, pero éste n o cedió; volvió á tirar, y nada. Entonces miró por debajo y observó que estaba clavado; extrañóle esto, y a u n q u e con trabajo, merced á unas tijeras logró desclavarle. E n t o n c e s volvió de nuevo á tirar, y sacó el cajón; lo primero que vio en él fué u n sobre, en el cual h a b í a n escrito: Para la compradora de la máquina. Debajo del sobre había una abultada cartera; l a j o v e n abrió el sobre, sacó el pliego que contenía, y leyó; Autor de u n infame atropello cometido en u n a h o n r a d a obrera, del cual resultó u n hijo, al que n o quise reconocer n i proteger; próximo á comparecer a n t e el Supremo Tribunal, y acosado del remordimiento, y a que n o pueda legar á María y su hijo mi fortuna, pues ignoro qué sea de ellos, de este modo indirecto t e l a lego á ti, h o n r a d a joven, y á tus hijos, si los tienes, en descargo de mi conciencia. E n esa cartera, que es t u y a pues la has comprado con la m á q u i n a á costa de t u trabajo y quizás de u n g r a n sacrificio, encontrarás en valores al portador la cantidad de veinte millones de reales. Guárdalos, que ellos son el premio de t u laboriosidad. L a j o v e n cayó de rodillas exclamando: ¡Oh, Dios mío, t u justicia es infinita! ¡Mi pobre hijo, por t u s misteriosos designios, hereda al seductor de su madre! ¡á su padre! A. E. LÓPEZ DEL ARCO DIBUJOS DE M U Í Í O Z L U C E N A)