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Á OCHO DÍAS VISTA La enseñanía de la Geografía. -Cómo aprende) a juventad espafiola. Las Carolinas. Lenta pero continua cultura geográfica. -MelUla; sigue la Tulgarlzación. -El geógrafo á palos. -Cuba, Glbraltar, Cananas y lo que yerga. Misterios judiciales. -Aflclones del público. -Adivinanzas curialescas. -Otra vez los suicidios. -Apuros del juíz de guardia. L a educación de nuestra j u v e n t u d ha flaq ueado siempre por la Geografía. Mientras el m u c h a c h o salia del bachillerato atiborrado de viejas retóricas y de psicologías antediluvianas, apenp. s si conservaba en la memoria, aprendidos á fuerza de palmetazos, los partidos judiciales de E s p a ñ a y los meteoros según las páginas iluminadas de Paluzie. E n el nuevo plan de segunda enseñanza hemos metido Sociología, Filosofía de la Historia, Arte, Literatura, de todo lo que Dios crió; recientemente se ha creado la cátedra do Eeligión y Moral, pero nadie se acuerda del mísero mundo que pisamos, el cual, sin embargo, sigue girando y dando vueltas; e pour d muove, que dijo Galileo. ¿Es que el estudio de la Geografía se considera inútil? No; es que la j u v e n t u d española va conociendo la geografía patria por medio más eficaz y poderoso que las aulas y los profesores, aprendiendo en las desdichas de la nación y en las polillas y macas de esta piel de toro, b a q u e t e a d a y asendereada años hace por el Destino, el más duro é implacable de los curtidores. Fué necesario el grave percance de las Carolinas p a r a que España supiera que el lejano archipiélago era suyo de t o d a propiedad. -Pero hombre, dijeron algunos, ¡qué descuido! ¿A quién se le ocurre tener el territorio espolvor e a d o por los mares? ¿No sería mejor, decían otros, t r a e r esas islas á remolque, y con ellas echar medias suelas a l a provincia de Cádiz, ó de T a r r a g o n a ó de Guipúzcoa, ó de cualquiera otra provincia marítima? -Vamos á ver; ¿quiénes son los indígenas de ese archipiélago? ¡Quiénes han de ser! Unos solemnes archipielagatos. Así, entre bromas y veras, la c u l t u r a geográfica de la nación adelantó u n pasito en su l e n t a pero continua m a r c h a El año pasado, merced á los sucesos de Melilla, faé bien rápida la vulgarización de la geografía hispan o- africana. ¡Poco que nos reímos con nombres y cosas que á n u e s t r a i g n o r a n c i a parecieron r a r o s y graciosísimos, siendo asi que debieron ser siempre familiares p a r a todo español avisado! ¿Quién había oído h a b l a r del Gurugú? ¿quién del poblado de Frajana? ¿qué sabíamos nosotros del t r a t a d o de Guadrás, n i qué nos i m p o r t a b a de todo ello? P e r o después de vertida la sangre española, y a supimos dónde empieza la patria por aquellas tierras, y es de esper a r que lo duro de la lección haga que no se nos olvide. Somos el geógrafo á. palos H o y la desgracia nacional h a puesto de nuevo sobre el t a p e t e la enseñanza de la Geografía. Nosotros, que no conociamos de la isla de Cuba más que la Vuelta de Abajo, y a sabemos cuál era la división territorial de aquella colonia antes de la guerra pasada, y cuál es desde la paz del Zanjón; vamos conociendo á tiro limpio la orografía de Santiago de Cuba, y como el separatismo apriete, vamos á saber más geografía colonial que quien la i n v e n t ó -Oigo h a b l a r de matanzas, dice u n señor; ¿ha habido, por ventura, alguna hecatombe? -Ño, señor, si M a t a n z a s no es lo que usted se figura; y a lo irá usted aprendiendo cuando las h a y a de verdad. H a y quien propone que le den g a r r o t e á Cayo Hueso y á toda su familia. Pero semejante ignorancia no d u r a r á mucho si desgraciadamente h a y en Caba tela cortada para rato. ¿Qué sabemos aquí, niños ni adultos, del campo de Gibraltar? Esperamos p a r a t r a t a r esa cuestión á que los ingleses nos metan sus casetas en el propio Cádiz. ¿Qué sabemos de Canarias? ¡Bah! Y a aprenderemos geografía, usos y costumbres cuando la coloniainglesa quiera alzarse allí con el santo y la limosna. Y así como el filósofo veía la vanidad do Antístenes á través de los agujeros do su capa, los extranjeros a c a b a r á n por reconocer nuestra ilustración y cultura cuando la vean á través de nuestro m a p a agujereado.