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Guíllermón Un negrazo fuerte y robusto como un rotle, que hizo toda la guerra pasada y se dispone á, emprender ésta con el mismo denuedo. Guíllermón, ó Gruillermo Moneada según su nombre de pila, titulábase brigadier de las fuerzas rebeldes cuando ocurrió la paz del Zanjón, á cuyo tratado íué de los últimos en someterse. Se le expulsó de Cuba después de la intentona de 1880, y regresando después á la isla, obtuvo el nombramiento de inspector de agricultura con residencia en Santiago. Hace años se le privó de ese empleo, pero poco después, á petición del comandante general de aquella provincia, fué repuesto en aquel cargo, con el cual encubría sus denuncias á la propiedad oculta. De él puede decirse que cuando no ha estado preso es porque le andaban buscando. Como hombre de acción, su fama es grande y su prestigio mucho entre la gente de color de Santiago de Cuba. El poblado de Baire Por una triste coincidencia, la comarca donde han empezado á desarrollarse los actuales lamentables sucesos es la misma donde comenzó la guerra pasada. La. batalla de Baire fué, en efecto, el primer encuentro formal que con los insurrectos tuvieron nuestras tropas. i Nuestro grabado es una reproducción fotográfica de un bohío de los alrededores del pueblo, asentado en una comarca con cuyos terrenos apenas pueden rivalizar en fertilidad y hermosura las localidades más privilegiadas de la isla. El pequeño pueblo de Baire es la única población reunida de la comarca. El resto del partido está poéticamente sembrado de ingenios, potreros, estanciasybohíos, tales como el que representa nuestro grabado. Más de una semana estuvo la atención de España lija en el pequeño puebleeillo, cuya toma por las fuerzas l e a l e s era necesaria, aunque no fácil por el estado de resistencia de los insurrectos. El general Garricn, jefe de la primera brigada de operaciones, logró al fin entrar en Baire, y después de batir y dispersar sin gran esfuerzo á los rebeldes, consiguió vencerlos otra vez en Negros, a l c a n z a n d o n u e v a victoria p a r a nuestras armas. De seguir esta campaña de incesante persecución, impidiendo formar grandes núcleos de fuerzas insurrectas ybatiendo de cerca á los insurgentes en todo sitio y á toda hora, es probable la rápida extinción de los focos facciosos, que tendrían más grave importancia si los separatistas consiguen internarse en la manigua y otros sitios del interior, donde pueden casi impunemente reorganizarse, reparar sus fuerzas y prepararse á ataques más formales.