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A OCHO DÍAS VISTA Lo de Cuba- -Ladrones de ladronea. -i Buenos Carnavales I Lo único bueno quo ha caído sobre España. Los Indispensables. -Ko tenemos otros. -La recaudación de tributos. Lluvias y contribuciones. ¿Cómo enjugar el déficit? A mandar llover. -Proyectos para Mayo. La venganza de Recolet 03. -La de San Isidro. ¡Voüá Venni mí! Unos cuantos bandoleros (naturalmente extranjeros, porque España entre sus dones nunca ha tenido ladrones) Así declamaba u n personaje de aquella famosa revista La voz pública, c u n a y origen de l a avalancha de revistas que bari- ió á la escena española, y así ha debido expresarse por telégrafo el general Calleja al dar cuenta al Grobierno del nuevo estado do cosazas en la isla de Cuba. Ladrones, n a d a más que ladrones. Lo mismo se decía de los que poblaban el Maestrazgo en la guerra de los Siete Años y de los que r e c o r r í a n Cataluña y Alava en la segunda guerra civil. Ladrones son, en efecto, puesto que t r a t a n de a r r e b a t a r á E s p a ñ a uno de sus pedazos más queridos; pero por lo mismo se ve que no piden la bolsa n i la vida, sino que van derechos á algo más horrible, como es la mutilación. ¡Buenos, lucidos, famosos Carnavales los que hemos tenido este año, á pesar de haber ido á Romanones por todo! El estanque fué lo más seco del Kotiro, la b a t a l l a de flores convertida en combate de algas, los b r o m u r o s sustituyendo á las bromas, el pueblo de Madrid sabiendo dos días antes del Miércoles de Ceniza que n o es otra cosa sino b a r r o y al b a r r o tiene que volver P a r a fin de fiesta, las nuevas alarmantes de Cuba, t a n misteriosas, t a n obscuras, t a n ambiguas, que el G- obierno n o sabía nada, n i siquiera quién es Calleja. ¡Y aún ha tenido la crueldad el gobernador de la provincia de m u l t a r á los socios del Nuevo Club por arrojar monedas al pueblo! Pues si eso es lo único bueno que ha caído sobre él en los tres días de Carnaval y en lo que llevamos de Cuaresma! Todos los ministros son pocos p a r a quitar jierro á las noticias que llegan de Cuba. -Pues si aquello n o es nada, p r e g u n t a la gente, ¿á qué santo viene el estado de sitio? ¿A qué santo? A Santiago de Cuba. El estado de sitio no es más que u n ensayo, uns prueba, una especie de movilizaoión de los derechos individuales. -Bueno, sí, continúa el público escamado; á otro perro con ese Cayo Hueso. El indispensable Conde de Venadito salió p a r a el lugar de la ocurrencia, como el indispensable gen ral Martínez Campos fué al entierro del archiduque.