Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
NOVELAS RELÁMPAGOS LAS MARIPOSAS -Pues te las regalo todas. ¡Qué disparate! ¿Vas á privarte de ellas por mi? ¿Es que me las rechazas? ¡No, no, tráelas! -Llévatelas bajo esta campana de cristal, procurando que no las dé el aire, porque se morirían en seguida. ¡Ah! Él obsequio no es gratis. ¿Cómo? -Prométeme en cambio amarme siempre. ¡Para eso nó necesito de las mariposas! ¡Grraoias, bien mío! ¡El tutor viene! -Ahora, ahora verá usted mis insectos. ¿Qué le han parecido las colmenas que he instalado en el parque? II- ¡Cuánto tarda en anochecer hoy! ¡Qué largo se hace el tiempo cuando tenemos metido en ei corazón ese ratoncillo de la impaciencia, que no cesa de roer! Al cabo voy á saber lo que es un baile de máscaras, gracias á la sobrina de mi tutor, que es un demonio con faldas. ¡Si supieran éste y el papá de Consuelo la escapatoria! Pero no iremos solaSf no; iremos con su hermano, hermano modelo que ha accedido gustoso á acompañarnos. ¡Si lo supiera Jorge, él que abomina el baile y que tiene unos celos tan terribles de Luis, el hermano de Consuelito! ¡Pues bien, sí, no lo puedo remediar! Jorge es buenísimo, pero es un viejo de veintiséis años, siempre á vueltas con sus insectos, raro, ridiculo. ¡En cambio, Luis, qué apuesto, qué galante, qué guapo! Y la verdad es que le amo, le amo cada vez más, y hasta se me figura que no le soy yo del todo indiferente. ¡Pero qué compromiso! ¿Cómo romper con el otro? Pues, señor, ¿quién iba á sospechar que el traje de máscara del baile del año pasado en casa de la generala iba á servirme para satisfacer el capricho de toda mi vida? Mas ahora que caigo, ¿y las flores? Un disfraz de primavera sin flores en la cabeza resulta anodino é incompleto. ¿Qué hacer? ¡Ah, qué idea! ¡Origiualisima! Sí; ¡mas si se entera Jorge! Le diré que se han muerto. Además, ¿no voy á terminar con él? ¡liada, nada, no vacilo! ¡Qué calor hace aquí! -Temperatura de estufa: cuarenta grados. Pues gracias á esta atmósfera de fuego, acabo de consegruir un triunfo que pocos zoólogos registrarán en su historia. Me río ya del sol: no me hace falta. Me he adelantado á la naturaleza, María. -Pero ¿y los gusanosi r- r... -Ahí los tienes. Tridas las larvas han ochado alas. iir -V ¡Se han convertido en mariposas! ¡Y cuántas hay, y qué bonitas! -Mira ésta blanca con reflejos metálicos; ésta es oro y grana, ésta iris; esa de ahí es muy rara: leonada con discos púrpura; aquélla, negra. ¡Preciosísimas! ¿Te gustan? ¡Muchísimo! ¿Divulgarás en seguida tu obra? ¡Ah, no, no! Puedo equivocarme, puede ser mi victoria una casualidad. líeoesito repetir el ensayo una y otra vez. Por hoy me contento con que á ti, á quien tanto quiero, que has de ser mi esposa un día, te haya parecido bien la prueba. -To no entiendo una palabra, pero las mariposas son bellísimas, y así te lo digo. ¿Tanto te agradan? ¡Me entusiasman! Singularmente la negra y la iris. -Está usted llamando la atención de todo el mundo, María; es usted la nota del baile con esa espiritual ocurrencia. ¿Pero habla usted de veras, Luis? -La digo á usted que esas mariposas auténticas prendidas entre los cabellos resultan de una suprema novedad y hacen elegantísimo: es una cabeza de ninfa. ¡Qué tontería! ¿Y dónde diablos se ha proporcionado usted semejante adorno? -Es un regalo de Jorge. -El naturalista. ¡Já, já! Pues anda, que si le da la ocurrencia de venir por aquí- ¿Él? ¡Qué disparate! Es enemigo declarado de Terpsioore, y se acuesta con las gallinas. -Van á tocar el vals. ¿Le gusta á usted? ¡Con delirio! Valsar es hundirse en un sueño del que s 8 despierta con el último eco de los violines. Pero ¿y su hermana? ¡Estamos solos! -Mírela usted allí con la baronesa. ¡Luis, es una locura lo que hacemos! Más vale que nos retiremos á casa. ¡Si su papá y mi tutor se enteran de la fuga! ¡Vienen ustedes conmigo! Conque de una vez, María: